Histórico

Peña, una gran deuda de las Farc

Madre del policía Luis Hernando Peña reclama sus restos y su reparación.

Loading...
07 de junio de 2014

La deuda histórica de las Farc con las víctimas no está saldada. A 2.185 kilómetros de la mesa de negociación en La Habana, Leonor Bonilla toma medicamentos para la depresión y le duele envejecer con la idea de que su hijo enloqueció secuestrado en la selva y que por eso los guerrilleros lo fusilaron.

La versión de uno de los militares rescatados en la Operación Jaque en 2008 es la única noticia que tiene del intendente de la Policía Luis Hernando Peña Bonilla, secuestrado cuando unos dos mil guerrilleros de las Farc se tomaron a Mitú (Vaupés) y sometieron a bala y cilindros explosivos a los 120 policías. Fue el primero de noviembre de 1998.

En su pequeña finca en el municipio de Monguí (Boyacá), no sabía del anuncio de los negociadores del Gobierno y ese grupo guerrillero de que reconocerán en la mesa de negociación los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación.

Lo que sí sabe es que ese es su clamor, con dolor y lágrimas, y por eso reclama "que yo vaya o no a Cuba no cambia nada. Lo que quiero para intentar perdonar a una guerrilla cruel y mentirosa es que me devuelvan su cuerpo para darle cristiana sepultura, si es verdad que lo mataron".

Lo dice entre sollozos recordando que durante casi 16 años espera respuestas y señales de su hijo vivo o muerto. Y como lo que más la atormenta pensar es que los restos de su hijo asesinado están en una fosa olvidada en la selva, luego de poder recuperarlos espera que se cumpla en ella la promesa de reparación que se anuncia.

También aguarda saber la verdad antes de creer en la reconciliación, uno de los principios del acuerdo entre el Gobierno y las Farc para discutir el tema de víctimas.

El sufrimiento padecido la consume. Por un diario de su hijo sabe que el policía fue encerrado con centenares de secuestrados entre alambres de púas y que le pusieron un fusil en la cabeza cuando, desesperado por las enfermedades y el cautiverio, se enfrentó con sus captores para reclamar su libertad o el "canje humanitario" que exigía la guerrilla. Desde entonces empezó a delirar y enloquecer.

La única versión de lo ocurrido con Peña es la de un militar, quien ya en libertad, relató que una noche, mientras dormían, los guerrilleros sacaron a Peña del campamento a la fuerza y nunca regresó.

Solo sabe que el jefe guerrillero alias "Martín Sombra", quien cumple condena, personalmente entregó el intendente al "Mono Jojoy" y que no sabe que hicieron con él.

Esta mujer del campo refleja la inconformidad de las víctimas por no tener representación en los diálogos de paz hasta ahora, más allá de poder hacer propuestas en foros o por correo electrónico. Por eso Leonor, antes y ahora, espera que se cumpla con la representación de las víctimas anunciada ayer en la declaración conjunta desde La Habana. "Tanto que hablan de paz y nadie nos ayuda para que nos los devuelvan vivos o muertos, ni tenemos quién hable por nosotras las víctimas, que no nos podemos defender".

Víctimas diversas en Cuba
Aunque el Gobierno y las Farc inician la discusión del tema de víctimas bajo el reconocimiento de responsabilidad compartida con Estado y otros actores del conflicto, ante la población afectada esa guerrilla aparece como uno de los mayores victimarios.
Según la Unidad para la Atención y Reparación a Víctimas, se han registrado 6 millones 431 mil 981 víctimas. A las Farc, que el pasado 27 de mayo conmemoraron 50 años justificando su "lucha armada", informes del Centro Nacional de Memoria Histórica les atribuye al menos 27 mil de los 39 mil secuestros perpetrados entre 1970 y 2010 y delitos atroces como miles de menores de edad reclutados, masacres, uso de minas antipersonal, desapariciones forzadas y violencia sexual.

Para Ana Teresa Bernal, actual Alta Consejera para los Derechos Humanos de las Víctimas de la Alcaldía de Bogotá y quien integró la Comisión de Paz en los diálogos del Caguán, la guerrilla debe reconocer su responsabilidad. "Pero no se puede tapar que el Estado, los paramilitares, grupos económicos y la sociedad tienen parte de responsabilidad en el conflicto y el reconocimiento es punto de partida para buscar el acuerdo en este tema y el fin del conflicto".

Para quien fuera presidenta de Redepaz, es fundamental que la representación de las víctimas que viajen a La Habana "sea diversa, con enfoque diferenciales para las mujeres, campesinos, empresarios, sindicatos, la Fuerza Pública y sin distinción ideológica... porque todos los sectores sociales han salido afectados".

En Boyacá, Leonor, la campesina, teme morir sin terminar el duelo por su hijo secuestrado, asesinado y desaparecido.