Histórico

PEQUEÑO GRAN AMOR

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31 de marzo de 2014

En ese montoncito de carne tibia guardo todo el amor que se me ha concedido. Cuando nació su hijo el escritor inició una especie de memorias cercanas o casi inmediatas. Y el hermoso montoncito crecía y creció de tal manera que comenzó a parecerse a su padre.

-Tiene tu misma cara

-Igualitico al papá

-Es hermoso y tiene cara de inteligente.

Y sobre el montoncito de amor se dijo todo lo bueno que guarda siempre el círculo familiar y el de las amistades. En la libreta del padre se leen otras frases que se parecen al amor: hoy las naranjas son tan hermosas que se parecen solo a ellas. Y cosas por el estilo que dejaban asomar un poco, un poquito de la felicidad que la vida ofrece en contadas ocasiones.

-Ya sabe escribir y en su cuaderno encontré un saludo a las mariposas y les agradecía que tuvieran colores tan brillantes.

La frase inicial del escritor seguiría vigente hasta siempre así aquel montoncito de carne tibia lo convirtió la vida en un polvillo gris que se parece mucho al alma de los hombres. Dicen los que aseguran haber visto almas, unas en pena y otras felices en su recuerdo, hasta que vuelvan a sonreír como lo hacía aquel montoncito de carne tibia que se parecía tanto al padre.

-Sí, lo hago solamente por servir a la patria... Y el político a quien llamaban Pedro el honesto, se ponía la mano en el pecho cubriendo el corazón cuando pronunciaba la palabra patria. Y completaba su discurso con algunos detalles que intentaban ser limpios, honrados, palpitantes de amor a su país y a sus semejantes.

Necesito cuatrocientos millones de pesos para la campaña. Voy a ser congresista. Y terminaba su corto discurso tirándose flores a la cabezas y rodeándose de las mejores palabras que conocía. Pero su amigo no entendía y le preguntó:

-¿Y el dinero, los cuatrocientos millones de dónde saldrán?

-Ha... ahí vienen el sacrificio y el amor a la patria: voy a hipotecar la casa.

-Pero, cómo vas a recuperar ese dineral.

-Bueno, bueno, al que madruga Dios le ayuda... y yo voy a madrugar. De alguna parte llegará el dinero.

-Pero yo nunca he escuchado el sistema para recuperar el dinero que se invierte en el negocio...

-No llames negocio a un servicio a los compatriotas... Y dejemos eso del dinero que es lo menos importante en lo que me propongo. Oí que me hablabas de una carretera, ¿siempre compraste la tierrita? Tenemos que hablar. De momento tengo que ir por una camisa que me están haciendo, tiene los colores de la bandera. Que Dios te bendiga... con unos buenos milloncitos. Viva la patria. Y que vivan las islas griegas... se bebe un vino, me dicen algunos congresistas amigos...