Histórico

¿Piensa en champaña? pida un cava

Pruebe el cava español, un espumante refrescante y frutal, que no tiene la misma fama que el champagne francés pero está a su altura.

Loading...
11 de marzo de 2011

Con menos fama de la que los franceses han sabido crear alrededor de la champaña, todo un símbolo de lujo y glamur, el cava español camina a su lado, con menos mercadeo, pero con mucha calidad. Sus productores ubicados en el Penedès Calatán, quieren que las burbujas de sus botellas también acompañen las grandes celebraciones alrededor del mundo.

¿Dónde radica la diferencia entre cava y champaña?, pues son más parecidos de lo que piensan algunos.

Comparten el mismo método de elaboración, que consiste en que después de una primera fermentación y embotellado, se produce una segunda fermentación alcohólica en la botella, que es inducida añadiendo algunos gramos de levadura y varios gramos de azúcar en roca.

Luego de retirado el sedimento producido por la levadura, se añade el denominado licor de expedición, una mezcla propia de cada bodega que incluye una mezcla de vinos muchas veces con paso por madera, y luego se encorcha rápidamente.

Otra diferencia entre la producción de cava y champaña radica en las variedades que se utilizan en su elaboración. Macabeo, xare-lo y parellada, subirat o malvasía y chardonnay para el cava, y chardonnay y tintas como pinot noir y pinot meunier, para la champaña.

El clima de cada región también le aporta algunas diferencias entre los dos espumosos. En la zona de Champagne, cerca de París, su clima es atlántico, lluvioso y frío, hace que las uvas de la champaña tengan mayor acidez y poca graduación alcohólica, por eso es necesario añadir más azúcar en el licor de expedición para lograr más graduación, al contrario en el caso del cava, pues sus uvas provienen de un clima soleado y con pocas lluvias, típico del mediterráneo catalán, por lo que las uvas son menos ácidas, aunque también es cierto que también influye en su baja acidez.

Ganando terreno
Los productores de cava no quieren ir más a la sombra de los franceses, por eso cada día abren mercados a su producto.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen se fundó en el año 1960 y hoy tiene inscritas en sus registros a cinco mil setecientos viticultores, doscientas setenta bodegas y ciento cuarenta y ocho empresas dedicadas a la crianza y a la exportación de cava, lo que se traduce en una producción anual de entre un millón y medio y dos millones de hectolitros de vino.

Uno de esos productores es Pere Pons, propietario junto a su familia de la bodega que lleva el nombre de su padre Miquel Pons, ubicada en La Granada, en el Penedès Calatán, a menos de una hora en tren desde Barcelona.

"Nosotros tenemos la labor de educar al consumidor, sin tanto glamur y sin tanto marketing como la champaña francesa, hacemos un producto de calidad a buen precio", dice Pere Pons, quien aprendió a elaborar cavas de sus abuelos para luego en su generación convertir la tradición familiar en negocio desde 1992. La bodega Miquel Pons y sus 60 hectáreas de viñedos permiten producir 18 referencias diferentes entre cavas y vinos.

En esta bodega se producen 8 variedades de cava. Desde la gran reserva, elaborada con la selección del mejor mosto de la añada con crianza mínima de 30 meses, que le da el bouquet característico de los vinos envejecidos hasta la más tradicional, la brut nature que consiste en el cava cien por ciento natural, sin licor de expedición añadido y con crianza mínima de dos años.

Entre las novedades de cava de esta bodega está el Eulalia de Pons Rosé Trepat, elaborado con uvas Trepat, variedad propia de la región, perfecto para disfrutar en verano por ser refrescante en boca de final largo.

Cultivando adeptos
Miquel es consciente del crecimiento de la afición al vino alrededor del mundo. Y así forme parte de los pequeños productores de cava y vinos del Penedès, sabe que la evolución de su marca radica ahora en el ingreso a nuevos mercados. Por eso ya comenzó a enviar sus primeras botellas a Costa Rica, para empezar a explorar mercado en América Latina, pero él al igual que muchos vinicultores en el mundo, saben que ahora el destino es China.

"Hace poco estuve en una feria en Shangai, y es impresionante la manera en la que está consumiendo vino los chinos", comenta.

Aunque Alemania siga siendo el principal consumidor de cava del mundo, con 41 millones de botellas consumidas al año, es curioso ver que Francia, se ubique en el sexto lugar de los países más consumidores, lo que indica no solo que el cava puede competir en precio y sino sobre todo en calidad, pues en la casa del champaña logran colarse cada vez más las burbujas del cava español.