Histórico

Cirugía al voto, entre el obligatorio y el preferente

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25 de junio de 2008

Hay una propuesta política, tan vieja como la democracia, que se aparece por los pasillos del Congreso cada vez que el país se mete de lleno en una reforma legislativa de fondo.

Colombia siempre le ha hecho el feo pero ella, como muerta resucitada, insiste en figurar cuando hay ánimo de reformar la Constitución. Ahora, que el Congreso planea una nueva reforma en su segunda legislatura, se apareció en la puerta y está esperando. Su nombre: el voto obligatorio.

En este tema no hay medias tintas. En una esquina están los que se oponen radicalmente, en el otro los que ven en la medida la solución a los males políticos del país.

Los que piensan que el voto obligatorio en Colombia es una mala idea tienen una razón de peso que parece ser irrefutable. Dicen que obligar a participar en elecciones es tumbar el principio mismo de la democracia. Acabar con las libertades.

Fabián Sanabria, decano de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Bogotá es uno de ellos. Asegura que no representa ningún aspecto positivo llevar por decreto a la gente a las urnas y que allí se perdería un valor fundamental electoral y es el respeto por los que no quieren participar.

Otra explicación que bombardea esta propuesta dice que si la gente es obligada a escoger un candidato generalmente participa mal porque no aprecia ni el mecanismo ni el resultado de su decisión.
"El que se obliga por ley no aprecia el valor de un voto", asegura el decano de Ciencias Humanas de Eafit, Jorge Giraldo.

Giraldo dice que un ciudadano que no quiere votar y tiene que cumplir con esa ley es fácilmente inducido a votar de cualquier manera y por una razón distinta a la de su preferencia política.

"La solución a los problemas"
Pero con la misma firmeza con que un bando reniega de la posibilidad (que sonó incluso para agregarse a la Constitución del 91), otro grupo la defiende.

Un número importante de analistas, abogados e incluso congresistas, ven en el voto obligatorio la salida a un buen porcentaje de los problemas que aquejan hoy no solo al legislativo sino a la política general en el país.

El senador Juan Carlos Vélez, del Partido de la U, asegura que un voto obligatorio, sumado a la financiación completa de las campañas políticas por parte del Estado, permitiría disminuir en alto grado el clientelismo y las corruptelas.

El analista Leonardo Carvajal, de la Universidad Externado, dice que entre los beneficios de la idea está un cambio radical en el panorama político nacional, que incrementaría el voto de opinión y disminuiría la fuerza de los políticos que compran votos.
"Si hay más votantes les toca comprar más votos a los caciques. En ese sentido sube el precio del clientelismo. Si hacemos más cara la corrupción es más difícil que ocurra", dice Carvajal.

El analista asegura incluso que en la discusión de un voto obligatorio se debería ligar la posibilidad para que votaran los militares pues Colombia, según él, está retrasada en darle este derecho democrático a sus fuerzas armadas.

Con la propuesta en los pasillos políticos a la espera de ser un integrante más de la reforma que cocina el grupo de notables del Gobierno, la pregunta es si el Congreso tiene ambiente para meterse en una discusión de este calibre.

El voto preferente
Si la idea de obligar a los ciudadanos a ir a las urnas parece no tener el apoyo suficiente, otro cambio a la manera en la que se escoge el Congreso parece tomar forma poco a poco: eliminar el voto preferente.

Ese tipo de sufragio en el que el elector puede escoger a un candidato en vez de una lista de partido (ver recuadro), se ve con sus días contados y ya un grupo grande de legisladores le apuesta a que la reforma política que se presentará el próximo 20 de julio le de sepultura.

El representante David Luna es uno de sus más fuertes críticos.

En diálogo con EL COLOMBIANO aseguró que una reforma que no elimine el voto preferente no fortalecerá a los partidos.

"Lo único que logra partidos coherentes ideológicamente y fuertes electoramente son las listas únicas. Yo estoy de acuerdo que se elimine el voto preferente y fortalecer las consultas internas en los partidos", explicó Luna.

En el tema parecen coincidir partidos tan distantes como el Liberal y el de La U que ya han hecho públicas sus aspiraciones de enterrar para siempre al voto preferente que nació en el 2003.

Lo más posible entonces es que con este consenso la idea de votar por un solo candidato para Congreso este mandada a recoger y en el próximo tarjetón solo se pueda marcar el logo de un partido.