Histórico

Población no abandona sus casas

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15 de febrero de 2009

Los pobladores que habitan en las zonas de alto riesgo en torno al volcán Galeras se resisten a abandonar sus residencias a pesar del temor de una nueva erupción, dijo este domingo Luz Amanda Pulido, directora de la oficina presidencial de Atención y Prevención de Desastres.

El volcán, de 4.276 metros de altura sobre el nivel del mar, está situado a unos 10 kilómetros de Pasto. Entró en actividad eruptiva el sábado por la noche y fue declarado en alerta roja por el Instituto Colombiano de Geología y Minería (Ingeominas).

Luz Amanda Pulido indicó que solamente siete personas han llegado a un albergue llamado Potreros en la ciudad de Pasto.

"Lo que pasa es que la gente pasa el susto con el Galeras, pero piensan que después que eso sucede ya no va a pasar nada mas. Fue lo mismo que nos ocurrió en la erupción de hace un año", explicó Pulido, del porqué los habitantes en riesgo no acuden a los albergues.

La funcionaria señaló que los alcaldes de poblaciones como Genoy, Parachico, La Florida y Nariño, las más cercanas al volcán, dieron la orden de evacuación, pero los lugareños no la han acatado.

Agregó que había posibilidad de caída de ceniza volcánica en Consacá y Sandoná, localidad a pocos kilómetros del macizo.

La Cruz Roja, la Defensa Civil, el cuerpo de bomberos de Pasto y la policía activaron los planes de contingencia que se tiene previstos desde 2004, cuando el Galeras se reactivó, precisó Pulido.

Precauciones
El alcalde de Pasto, Eduardo Alvarado, ordenó el sábado por la noche el cierre de dos plantas de acueducto en el área debido a la caída de ceniza que podría contaminar el líquido. El domingo el burgomaestre pidió a la población no lavar la ceniza del frente de sus casas o de los vehículos para evitar el taponamiento del alcantarillado.

Marta Calvache, subdirectora del Instituto Colombiano de Geología y Minería (Ingeominas), expresó que el "proceso de reactivación de un volcán dura varios años. Pueden ser cinco o diez. La comunidad debe estar preparándose para eso a largo plazo. Esas son medidas realmente importantes que se deben tomar".

En 1993, nueve científicos, incluidos varios extranjeros que investigaban y recolectaban muestras de gases en la boca del volcán, murieron calcinados durante una repentina erupción.