Podría ser otro el placer
Hablando sobre corrupción en un foro el jueves pasado, el Presidente Juan Manuel Santos pronunció unas frases que dieron lugar a que se condensaran en un titular terrible, pronto reproducido en medios internacionales: "el país es adicto a la corrupción". Muy propicio, pues, para la credibilidad frente a los inversionistas, tan llamados e invitados a que traigan su plata aquí. Agregó que Colombia vive en un estado de negación para no resolver el problema. Y sazonó su discurso con una confesión de un particular placer: el que dice sentir cuando un corrupto es enviado a la cárcel. Pues claro que es mejor que un corrupto no quede impune. Pero más motivo de orgullo sería que eso no se nos hubiese vuelto parte del paisaje. Más placer reportaría una Administración con gente honesta.