Histórico

Político: cosa del género ambiguo

16 de junio de 2011

Los políticos de este país, en su mayoría, son como algunas palabras que el diccionario llama de "género ambiguo". Son cosas (¡seres inanimados!) que dependiendo del artículo -léase conveniencia- resultan ser masculinas o femeninas o no diferenciables. Las nombra una misma categoría que puede tener distintos significados.

Y para definir a estos sujetos, que encuentran en los cargos públicos la oportunidad de saciar sus apetitos más privados y personales, no puede haber mejor término: AMBIGUO. En el lenguaje: "que puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones y dar, por consiguiente, motivo a dudas, incertidumbre o confusión". En las personas: "que, con sus palabras o comportamiento, vela o no define claramente sus actitudes u opiniones".

Por ejemplo: al Partido Verde le viene bien el respaldo de AUV para ganar la Alcaldía de Bogotá, aunque Uribe salga a decir que a Medellín le conviene el Túnel de Oriente, que acabará, según estudios de ambientalistas, con las reservas hídricas de Santa Elena. Si los verdes le echan aceite de girasol a la campaña alcanzan a meter al PIN y a Regina 11.

Sigamos mirando: esta semana salió la foto de los jefes conservadores dándole su apoyo a la candidatura de Luis Pérez, que, hasta donde sé, ha sido liberal y llamado Luis XV por ciertos porcentajes descontables a la contratación pública. ¿Dónde quedan las cruzadas conservadoras por la moralidad? Género ambiguo.

Parece que todo viene desde arriba: el presidente Juan Manuel Santos ponía cara de general-halcón cuando salía a dar los partes de guerra de su otrora patrón, Álvaro Uribe. Fue, además, un uribista destacado enfrentando las declaraciones pendencieras de Rafael Correa y Hugo Chávez. ¿A que no adivinan en el "diccionario santista" qué quiere decir "mejor amigo"?

Recuerdo el tono meloso con que el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, agradecía "la infinita preocupación" de Álvaro Uribe por la seguridad de esta villa de la eterna balacera. Ahora en Estados Unidos acaba de decir que se siente mejor con Santos y otras cosas que Ustedes, respetados lectores, ya saben.

Hay más, pero no me alcanza la columna: Gustavo Petro, que respaldó el nombramiento del lefebvrista Alejandro Ordóñez en la Procuraduría. Dizque Enrique Peñalosa del centro, pero del centro del equilibrismo. En Medellín, Gabriel Jaime Rico, uribista y Álvaro Vásquez candidato conservador (¡¿?!). Género ambiguo. Otra vez.

Señores políticos, ustedes nos producen dudas, muy serias, sobre su salud mental y su 'testosterona ideológica'. Apenas unos pocos dan señales de ser consecuentes. Tienen más consistencia Los Chifladitos y Chespirito. Está bien que por no querer parecerse a nadie, se parezcan tanto a todos, y entre todos. Que sean tan veletas y saltimbanquis. Pero ya está bueno: dejen de ser tan hermafroditas... digo, políticamente.