Pongámonos de acuerdo
Mucho se habla de las vías terrestres, férreas y fluviales de Colombia y, en especial, las de Antioquia, y las expresiones diarias son: las peores del país; la vía tal fue rectificada hace menos de cinco años y quedó muy estrecha, tiene muchas curvas, la pendiente es muy grande, tiene muchos derrumbes, es intransitable en invierno, paso restringido en verano, paso por un solo carril, se han invertido tantos miles y miles de millones en el kilómetro tal y la falla persiste, que los diseños, que la geología del terreno, que los estudios...
De las vías terciarias o rurales se dice que están intransitables hace meses y no son del dominio del Ministro o del Gobernador, sino del alcalde del pueblo, y que el municipio está en la ruina, que el puente se cayó hace más de un año y nadie se hace responsable.
De nuevas obras se dice que la vía Medellín-Quibdó ahora sí será pavimentada, que habrá doble calzada a Urabá, a Puerto Berrío, que podremos ir por túnel al cercano oriente y que vamos a recuperar los ferrocarriles porque son más baratos. En medio de todos estos ires y decires, se nos vienen las realidades que no darán ninguna tregua a las obras que necesita Antioquia y por supuesto Colombia. Ellas son el TLC con Estados Unidos, y los tratados de libre comercio con los europeos, con los países vecinos y con los canadienses, etc. Es hora de que tomemos conciencia y pongamos a funcionar la locomotora de la infraestructura y de una vez por todas nos pongamos de acuerdo en lo que tenemos, en lo que necesitamos.