Histórico

Por si las chuzadas

11 de marzo de 2009

Mi ego está por el suelo. No figuro entre los chuzados por el DAS. Revelo recientes correos enviados para notificar que soy un cliente de temer:

A Dios:
Apreciado Zarco, está de moda proclamarse ateo. Pero no te desveles por la próxima aparición de un libro que escribirán ateos criollos de media petaca. Una veintena de amables y talentosas golondrinas ateas, no hacen verano. Te lo dice un escéptico de entre semana que recupera la fe en la misa dominical. O leyendo "Tejas arriba" del padre Calixto en las páginas de El Colombiano. O a 30 mil metros de altura. Lejos del suelo se esfuman los ateos. El avión demuestra la existencia de Dios.

Al Mono Jojoy:
Primero la insulina, después la revolución. La caridad empieza por casa. Así que vuélese con los secuestrados que le toca maltratar, entréguese, reclame la recompensa y asegúrese insulina de por vida. De ñapa, nos permitirá roncar más tranquilos.

Al presidente Obama:
Qué lagartería, Presidente: la noche que instaló el Congreso usted abría la boca y su Pacho Santos gringo y doña Nancy Pelosy aplaudían frenéticamente. Se perratiaron el antiquísimo arte de aplaudir. Preferí asilarme en una telebobela venezolana. Por favor, confirme a su folclórico embajador "Bill" Brownfield que está cogobernando feliz, y reciba al presidente Uribe. Si no, le da un patatús. Ya está acabando con la dosis personal de goticas de valeriana que le administra su jíbara-médica.

Al presidente Uribe:
Felicitaciones por su tino a la hora de escoger enemigos. Al presidente Correa, del Ecuador, se le metió al rancho. No haría lo mismo con el arrevolverado chamo Chávez, de Venezuela, quien ya tiene listos los aviones por si el ministro Santos insiste en buscar positivos en ese vecindario. Dé un paso al costado, Presidente, y le prometo votar por usted si pasados cuatro años nos hacen falta su talento, talante, embejucadas y diminutivitos.

A la candidata Martha Lucía Ramírez:
Con su nuevo peinado perdió puntos. Sospecho que su peluquero es un infiltrado de Juan Manuel Santos. O de Vargas Lleras. O un amigo personal del senador Petro. Su peinado tiene visos de falso positivo. Destituya al estilista que le hizo ese mal.

A Eduardo Escobar:
Poeta, a raíz de reciente columna tuya en El Tiempo, que "fue de todo mi gusto", creo que tendré que llevarte cigarrillos -y maracachafa- a la cárcel. Tu "pariente", el hiperbólico y severo magistrado Escobar Araújo, no te perdonará la exquisita ironía de remitirte a Andersen para sacarle los trapitos al sol a los zapatitos que le regaló Giorgio Sale, encanado en Italia por narcotráfico. Sólo se los pone para sacar su perro al parque. La cartera del cuento tampoco aparece. El samario Escobar es capaz de meter en la cárcel a todo el directorio telefónico si se mete con sus zapatos. O con la cartera.