Histórico

Predial y valorización, ¿juntos?

Los habitantes de El Poblado tienen motivos para estar preocupados por el aumento del predial, al que se suma el pago de la valorización. La Administración deberá diferir los cobros sin aplazar las obras.

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16 de febrero de 2013

Medellín tiene sobradas razones para sentirse orgullosa de su transformación, pero buena parte de sus habitantes tienen, por estos días, serias preocupaciones por el incremento en el predial.

Al inconformismo generado ante un cobro que resulta excesivo, por tratarse de una actualización catastral que buscó recuperar un rezago de cinco años, se le suma ahora la proximidad del cobro de la contribución por valorización, lo que agrava la situación de los habitantes de El Poblado.

Sin embargo, bien vale la pena considerar lo que ha significado este sistema para el desarrollo de Medellín donde sus principales vías e intercambios se han construido con esta contribución. La ciudad no sólo ha sido pionera, sino también modelo en su aplicación.

En el pasado reciente, en la administración de Juan Gómez Martínez se propuso la ejecución, por valorización, de la Obra 500 en El Poblado (nombre derivado de un consecutivo), que contemplaba la ampliación de la malla vial ante las evidentes necesidades de movilidad y previendo congestiones mayores, como hoy se padecen.

Ese objetivo fue enterrado y posteriormente, por cuestiones de contienda electoral también fue sepultado el propio instrumento de la valorización.

Sergio Fajardo revivió el Estatuto de Valorización, pero no lo aplicó. En el Gobierno de Alonso Salazar se estructuró un paquete de 26 intervenciones. En la administración de Aníbal Gaviria está prevista la ejecución, en este año, de 10 de estas obras y sobre ellas se hará el derrame de valorización, entre más de 57 mil propietarios.

La justificación y pertinencia de estas obras están bien claras, pues en menos de dos décadas la población que habita en este sector de la ciudad se duplicó y con ello el número de vehículos. Pese a inversiones por más de 500 mil millones de pesos en la última década, la movilidad de El Poblado, como la de buena parte del resto de la ciudad se ha vuelto penosa y con ello se deteriora la calidad de vida de la gente y la ciudad pierde en competitividad.

La valorización, en términos de equidad, se ampara en la plusvalía que genera cualquier obra pública, pero también en la posibilidad de liberar recursos del presupuesto para la ejecución de obras en sectores con menor capacidad de pago, además del aporte significativo en la generación de empleo.

Los estratos 1, 2 y 3 están exentos de esta contribución, pero incluso los del 4, 5 y 6 afrontan dificultades en una coyuntura como la actual, cuando a los aumentos exagerados en el predial se suma el pago de la valorización. Por eso, la Alcaldía tendrá que ser consciente de esta situación para aplazar o diferir los cobros, sin que ello signifique aplazar las obras.

Hay que aclarar que el avalúo catastral no determina el monto de la contribución por valorización, que no se fija por el valor catastral ni el comercial, sino por la proximidad y beneficio de las obras que se financien con este sistema.

Con el objetivo de encontrar alternativas de solución y atender los reclamos que se han levantado desde diversos sectores, se conformó una comisión técnica entre la Alcaldía y el Comité Intergremial de Antioquia para revisar el predial.

Además de mirar los casos donde el incremento resulta exagerado, se ha sugerido la aplicación de descuentos en el milaje, de manera que el incremento no sea tan gravoso.

Y en el caso de la valorización, ante la urgencia de las obras no resulta posible su cancelación, pero el Municipio tendrá que ser ingenioso en la gestión de recursos y buscar la forma de financiar los proyectos, de modo que el cobro se pueda diferir en mayores plazos.