Presión a Maduro divide a opositores
El dirigente opositor venezolano Leopoldo López reafirmó ayer su llamado a la ciudadanía a salir masivamente a la calle para presionar por un cambio de Gobierno mediante las vías constitucionales, una iniciativa que ha generado discrepancias en el interior de la alianza opositora.
López, que preside el partido opositor Voluntad Popular, se ha convertido en los últimos meses en uno de los defensores más fuertes de los llamados para poner fin anticipado al gobierno de Nicolás Maduro, con el mensaje de que Venezuela "está en una situación límite" y "cayendo por un barranco aceleradamente".
En su opinión, los venezolanos tienen que dejar de "asumir pasivamente" y "reaccionar" frente a situaciones como el desabastecimiento, la inseguridad o la corrupción.
López y otros dirigentes de la oposición, como la diputada María Corina Machado, han manifestado que no se puede esperar a que Maduro cumpla en el 2019 los seis años de mandato que establece la ley y han dicho que buscarán una salida anticipada, sea mediante un referendo revocatorio o una Asamblea Constituyente.
El excandidato presidencial, Henrique Capriles, quien convoca a las mayorías opositores, se desmarcó de la convocatoria y cuestionó que el llamado no incluía a "los pobres".
"Es un error plantear una división de clases en Venezuela, porque todo el pueblo está sufriendo, no importa los que tengan o no tengan, si son blancos o son negros. Todos los venezolanos hoy están sufriendo de la misma impotencia, desesperanza", dijo López.
No obstante, negó fracturas en la plataforma opositora Mesa de la Unidad Democrática y aseguró que todos los dirigentes apoyan su convocatoria a una marcha por Caracas el próximo 12 de febrero.
"Todos los que estamos en la Mesa tenemos el mismo propósito, lo importante es que reafirmemos la estrategia para conquistarlo. El propósito es un cambio de Gobierno. Estamos proponiendo que eso se haga en la calle, con la gente, de forma no violenta", afirmó.
Para las mayorías 0positoras, la transición debe ser pacífica, no con presiones violentas como lo pretenden otros sectores.