Histórico

Que bajen las aguas y no la solidaridad

A pesar de la mejoría del clima, todavía se requiere la colaboración de los antioqueños para las familias más afectadas por causa del invierno.

08 de mayo de 2011

Los ríos bajaron de nivel este fin de semana, pero no las necesidades de los antioqueños afectados como consecuencia de la temporada invernal. No obstante, la recepción de ayudas para atender a los afectados ha sido muy inferior a los volúmenes registrados en diciembre de 2010.

Las donaciones entregadas en la sede de la Cruz Roja suman unas 35 toneladas en una semana que lleva la campaña de solidaridad, mientras que el pasado diciembre hubo jornadas en que los aportes para los necesitados llegaron a 100 toneladas, según precisó Gilberto Mazo, coordinador operativo del Dapard.

"Lo que sí hemos recibido son 50 o 60 toneladas, de entidades grandes que a través de Colombia Humanitaria nos han hecho llegar insumos para estas familias", agregó.

"Aunque llevamos unos cuatro días con una merma en las precipitaciones, y en los niveles de los ríos Cauca y Magdalena, se mantienen por parte del Ideam las alertas considerando que las lluvias, así sean aisladas, pueden generar afectaciones", advirtió.

En los municipios de Puerto Nare, Puerto Berrío, Puerto Triunfo y Yondó, donde las inundaciones alcanzaron hasta dos metros en las paredes de las viviendas, el río Magdalena ha descendido, dejando al descubierto una gruesa capa de lodo y basura. Aunque las casas ya no están bajo el agua, todavía hay hondas necesidades para quienes esperan volver a habitarlas.

"En Puerto Nare, que es el municipio, y en La Sierra, un corregimiento, quedó mucha arena. Ya se evacuaron muchos colchones (que fue lo que se mojó), y el basurero en las calles", explicó Oscar Orlando Rúa, de la empresa de servicios públicos del municipio.

"Hay qué revisar cómo quedaron los alcantarillados nuestros", agregó por su parte el alcalde Éver Ramírez.

Los damnificados han comenzado a desocupar las escuelas y se prepara el reinicio de las actividades académicas. Sin embargo hay casas que se encuentran inhabitables, algunas de ellas tendrán que ser demolidas para volverlas a construir.

"Siempre van a quedar unas 20 familias en cambuches sobre la antigua carrilera del ferrocarril porque las casas todavía están muy mojadas", confirmó Rúa.

El coordinador administrativo del Dapard, hizo un llamado a no olvidar a los antioqueños que lo perdieron todo con la emergencia.

"Para familias que han perdido sus viviendas y sus cultivos, la recuperación no se da en cuestión de una semana", aclaró Gilberto Mazo y agregó que "las secuelas que tienen estas familias son para un tiempo más largo, tanto en sus enseres como en su capacidad adquisitiva".

De acuerdo con el funcionario, las prioridades son alimentos no perecederos o enlatados, al igual que ropa para enviar a las poblaciones afectadas. Mazo agregó que en las áreas rurales todavía hay zonas de cultivo inundadas, lo que retrasa varios meses la reactivación productiva.