Que también entre la luz
En el Parque San Bernardo La Colinita los frondosos árboles no dejaban entrar ni la luz ni el calor del sol. Por años, de cuadra a cuadra los vecinos del parque no se pudieron ver. Incluso dos ancianos que se creían muertos mutuamente, pues no se habían visto por años, se reencontraron en la nueva banca del parque, que otra vez les recordó su profunda amistad al amparo de sus verdes anhelos.
Al parque le cambiaron la cara: le quitaron la malla que lo separaba de la gente, le hicieron senderos peatonales y le cortaron los árboles enfermos que deprimían al parque, todo con el rigor científico ambiental pertinente: el 14 de mayo el Área expidió la autorización 0000503, tramitada desde septiembre de 2008, por la cual se autorizó la tala de 34 árboles, entre araucarias, tulipán africano, leucaenas, gualandai, chiminango, ciprés, palmaseca, urapán, naranjo, falso laurel, cheflera y eucaliptos. Entre otras razones, porque unas eran especies forestales inadecuadas para zonas urbanas, otras presentaban deterioros serios, algunos con crecimientos suprimidos y muy ramificados, lo cual impedía incluso el paso del sol, aumentando las condiciones favorables de humedad para la aparición de vectores de enfermedad como los mosquitos.
La Alcaldía de Medellín, a través de la Secretaría de Obras Públicas convirtió un parque encerrado por una malla oxidada, densificado, húmedo y oscuro, por uno lleno de vida, color y calor de gente. Los vecinos del sector nos sentimos muy agradecidos con la Administración Municipal y lamentamos que este esfuerzo se vea deteriorado por las opiniones de algunos ciudadanos que, desconociendo lo bueno, escriben en medios de comunicación tan prestigiosos como este, bajo el título de "denuncia" opiniones como la publicada el 26 de mayo en la página 3A y firmada por la señora Diana López.
Allí la señora "denuncia" que los constructores de un "sospechoso" edificio aledaño al parque, talaron una reserva natural en Belén, según ella, ceibas de más de 50 años, porque no les entraba el sol.
Como constructores del edificio Torre Fuerte II, el edificio en mención, tenemos todos los permisos legales para construir un edificio de esta altura, como reza por la autorización expedida por la Curaduría Cuarta, Resolución C4-2061 de 2008, y antes que pensar en dañar nuestros patrimonios colectivos, creemos en la construcción de un mundo mejor dando solución de vivienda digna a las personas, como Torre Fuerte II, a muy bajos costos.
Aplaudimos la decisión de la Alcaldía por recuperar 34 parques como éstos en la ciudad, celebramos la vida que se impuso al miedo de pasar por este oscuro parque, y damos gracias a Dios por sanarnos un pulmón verde, que desde los balcones de nuestro nuevo edificio, se ve como el jardín del Edén en Belén.