¿Quién es el reemplazo de Chávez?
Cuando se produjo la sucesión en Cuba, ese era un evento anunciado implícitamente antes de que Fidel Castro empezara a mostrar señales graves en su enfermedad. De los guerrilleros que bajaron de la Sierra Maestra hace más de cincuenta años y se tomaron el poder, estaba clarísimo que quien seguía en el mando era Raúl, el hermano del comandante que después se convertiría en dictador.
Raúl Castro tuvo en sus manos la piedra angular de la dictadura (llamada 'revolución' por algunos románticos ingenuos), controlaba las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que se convertirían en el ejército oficial cubano. Raúl, además, tenía tanta influencia en su hermano que estaba a cargo de reclutar fichas claves para el proyecto, decisivas en el proceso de formación del nuevo gobierno. Por ejemplo, el fatídico personaje 'Che' Guevara, del que muchos esnobistas se sienten orgullosos de portar su imagen en camisetas, fue llevado a Cuba gracias a él.
Es decir, en la isla había una clara sucesión: al morir o retirarse Fidel, su hermano iba a asumir el poder y no se generaría ningún caos (como en efecto no pasó), porque todos los cubanos, desde los miembros del Partido Comunista hasta el más humilde de los habitantes del pueblo más alejado de La Habana sabía que eso iba a pasar.
En cambio, lo que están viviendo en Venezuela es una situación diferente y muy desfavorable para los intereses de Hugo Chávez. El vecino nunca se preocupó de señalar un sustituto y al contrario se ha pasado nombrando y sacando de sus puestos a vicepresidentes, ministros y generales para apagar incendios pasajeros pero nunca pensando en el futuro. Para Chávez nombrar un ministro representa controlar temporalmente a un sector de la sociedad, para Fidel darle poder a Raúl significaba garantizar su propio reemplazo sin sobresaltos.
Hoy, en medio de la enfermedad que padece el presidente venezolano, las alarmas están disparadas porque no hay una sola persona dentro del círculo del Socialismo del Siglo XXI que pueda venderse como el continuador; y cuando eso ocurre, saltan muchos que se creen con ese derecho.
La consecuencia de lo anterior es una enorme atomización desde adentro y el resquebrajamiento de la unidad que ha existido alrededor del caudillo. Sin Chávez en el escenario o con la posibilidad de irse más pronto debido a su enfermedad, la oposición tiene la alternativa de no caer en el mismo error de seguir fragmentados y buscar un dirigente que proyecte cohesión.
Dirán algunos que la comparación no aplica porque otro cantar se oirá cuando muera Fidel y ahí será visible que Raúl no era suficiente. Es posible, pero al punto que voy es que la dictadura en Cuba al final de cuentas habrá logrado subsistir sin su líder natural en el primer puesto y peor aún, sin recursos; mientras que la venezolana caerá estrepitosamente -aún cuando los precios del petróleo rondan los cien dólares por barril- al no estar Chávez, incluso antes de que él pueda irse.
P.S.: ¿Cuál es la razón para criticar de manera tan desmedida las fotomultas que implementó la Alcaldía de Medellín? ¿Querer seguir violando la ley sin ser descubiertos? Ni el secretario, ni el alcalde se inventan las normas de tránsito, sólo se idearon un mecanismo para descubrir quiénes las desobedecen.