Histórico

Río Medellín volvió a ser usado como depósito de delitos

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08 de enero de 2014

El hallazgo del cadáver de un hombre que fue rescatado de las aguas del río Medellín en avanzado estado de descomposición y con señales de haber recibido una muerte atroz, vuelve a poner de relieve el tema de cómo la delincuencia en el Valle de Aburrá ha convertido el afluente en un depósito de cadáveres.

Sobre la última víctima, el rescate se realizó el martes en la noche, cuando el vuelo de gallinazos alertó sobre la presencia del cuerpo flotando, a la altura del parque Tulio Ospina, de Bello. Al acudir el sitio, los bomberos bellanitas quedaron horrorizados al ver las condiciones del hombre. Este, además de su descomposición, estaba desnudo y tenía las manos atadas a la espalda y llevaba una varilla de hierro incrustada en su pecho. No ha sido identificado.

El año pasado, según Medicina Legal, de este río fueron recuperados los cadáveres de 23 personas, 19 hombres y 4 mujeres. En 2012, según los reportes, fueron extraídos 96 cuerpos sin vida, lo que arroja una considerable reducción.

Entre los casos, hubo un hallazgo macabro. Se dio el 2 de marzo de 2012, cuando en un perímetro de menos de 200 metros fueron avistados tres cadáveres flotando a la altura de Zamora. Se trató de tres jóvenes: uno de edad entre 20 y 25 años con impactos de bala en el rostro y el cuello. Otro con documentos a nombre de Barón Alberto Villa, con heridas de arma blanca. Y el tercero, de 30 años, con heridas en el rostro por arma blanca y un balazo en el pecho.

Pero los hallazgos de cadáveres si bien no son de cada día, sí se dan con frecuencia.

Fernando Quijano, de la Corporación para el Desarrollo Social, Corpades, ha dicho que arrojar cadáveres al río, donde la mayoría desaparecen y es mínima la cantidad que rescatan, es "una práctica de los actores de la guerra desde hace tiempo", con la cual se evitan la presencia de la policía en los barrios y otra forma de garantizar impunidad.

Iván Sánchez, secretario de Seguridad, ve complicado vigilar esta práctica, pero confía en que con el incremento de los cuadrantes de la Policía se reduzca al mínimo.

El alcalde de Barbosa, Hernando Cataño, manifestó su preocupación porque la mayoría de cadáveres son hallados a la altura de su municipio, donde el río forma un remolino que atasca los cuerpos.

"Eso dispara las cifras de homicidios acá, pues es donde se hace el levantamiento donde queda el registro", argumentó.