Roma y el concreto hidráulico
El gran progreso militar e ingenieril de los romanos permitió que dominaran el mundo mediterráneo por unos 500 años. Los romanos, que se consideran los ingenieros más famosos de la antigüedad invirtieron gran cantidad de recursos en obras públicas. Dentro de las más importantes se encuentra el Pont du Gard , que hace parte de un antiguo acueducto de 30 kilómetros de longitud que abastecía la ciudad de Nimes en Francia. Construido entre los años 20 y 30 d.C., es una estructura en mampostería de gran longitud con luces principales de 25 metros aproximadamente y cerca de 50 metros de altura. Ésta y muchas otras obras sobresalientes realizaron los romanos, pero tal vez el desarrollo de ingeniería más importante lo constituye el descubrimiento y uso del cemento hidráulico.
El cemento, uno de los componentes del concreto, al incorporar agua -de ahí el término hidráulico-permite que los demás componentes (arenas y gravas) se aglutinen para dar origen al endurecerse a un material muy resistente.
Aunque actualmente estamos muy acostumbrados al su uso, fueron los romanos quienes lo utilizaron por primera vez. El mejor ejemplo del uso es el Panteón, un templo cuya construcción comenzó en el año 120 d.C. El templo es tan alto como un edificio de 15 pisos y consiste en una cúpula semiesférica con diámetro interno de 43 metros, apoyada en un cilindro del mismo diámetro. Se usaron seis mezclas diferentes para obtener concretos con distintas densidades. El Panteón cuenta con un óculo (orificio) de 9 metros de diámetro en la parte superior, el cual permite la entrada de la luz e incluso de la lluvia.
Desafortunadamente, con la caída del Imperio Romano se perdió el conocimiento del concreto y se debió esperar hasta mediados de 1700s, dieciséis siglos después, para que John Smeaton, un ingeniero Inglés, descubriera nuevamente el "cemento romano".
*Jefe de carrera ingeniería civil Universidad Eafit