Histórico
Ruido en zonas rosa de Envigado
Hernán Chica
La Bota del Día es un mall que, los fines de semana, se llena de jóvenes. Según algunos administradores, este parqueadero hace parte del mall y no es espacio público. Otros dicen que ahí no se pueden poner mesas, pero es tanta la clientela que lo tienen que hacer.
La Bota del Día es un mall que, los fines de semana, se llena de jóvenes. Según algunos administradores, este parqueadero hace parte del mall y no es espacio público. Otros dicen que ahí no se pueden poner mesas, pero es tanta la clientela que lo tienen que hacer.
Rodrigo Martínez
Invasión de un carril de la carrera 43 en el sector de Guanteros. Los vecinos se quejan por el ruido y la ocupación de negocios y clientes.
Invasión de un carril de la carrera 43 en el sector de Guanteros. Los vecinos se quejan por el ruido y la ocupación de negocios y clientes.
Aunque estaba lloviendo, estas sillas hacen parte de una rumba de viernes por la noche de un candidato al concejo de Envigado en el barrio Mesa.
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01 de enero de 1900
- Se hará un estudio del impacto de ruido en el municipio.
- Autoridades dicen que hay locales pequeños con gran clientela.
- Habitantes de varios sectores se quejan del ruido y el desorden.
Rodrigo Alberto Martínez Arango
Envigado
Para habitantes de los sectores de la Bota del Día, Barrio Mesa y Guanteros, de Envigado, lo único que les falta para convertir sus casas en discotecas son las mesas, la pista de baile y el licor, porque la música y la algarabía ya la tienen todas las noches de jueves a domingo, por cuenta de los negocios vecinos.
Caminar por esos sectores durante las noches de los fines de semana es advertir el caos que forman jóvenes y menores alicorados en las afueras de algunos establecimientos, mesas en las aceras y vías públicas y un ruido ensordecedor producto de la mezcla en el ambiente de reggaetón, vallenato, rock, salsa y música electrónica.
En la carrera 43 con calle 38, barrio Centro, un negocio para jóvenes ocupa la mitad de la vía con publicidad inflable con una botella de casi dos metros de altura de una marca de vodka y una lata de cerveza de más de un metro.
Allí hay una barra y una mesa ocupada por una pareja. En la puerta del negocio los porteros y meseros esperan la clientela, ahuyentada por la lluvia.
Por la cantidad de locales, el sitio aparenta ser comercial. Y lo es, según confirmación del Municipio de Envigado.
Todo sería normal si a pocos metros no hubiera un edificio de apartamentos y casas viejas, aún habitadas por familias tradicionales que, por sus ancestros y recuerdos, se muestran reacias a abandonar sus residencias.
De una de esas viviendas sale una señora, quien dice vivir hace más de 40 años en el lugar. Recuerda que a pesar de estar en el centro de la población, hasta hace 10 años todo era tranquilidad. Vivían felices cerca al parque y en un sector residencial donde dominaba la convivencia.
"Ahora, de un momento a otro, esto se volvió comercial. Dos o tres personas llegaron, montaron sus negocios y empezaron a desplazar a la gente de bien. Ya van ocho vecinos que se han tenido qué ir. No entiendo porqué si quienes vivimos en estos apartamentos y casas somos más que los que tienen negocios llegan así a desplazarnos y la única explicación es que el sector es comercial", afirma.
Pregunta, "¿entonces por qué no nos rebajan los impuestos ni los servicios?" Anota que está cansada de ir a la inspección. "Llamamos al 1,2,3, viene la Policía, le quitan el volumen cuando llegan los agentes. Cuando se van le aumentan con toda la potencia a los equipos de sonido".
Tienen permiso hasta las dos o tres de la mañana, pero sus clientes se quedan orinando en las fachadas de las casas, haciendo ruido con los pasacintas de sus carros y ocupando las entradas a los garajes.
De ronda
Sigue lloviendo. Unas cuadras más hacia el oriente, está el monumento a la madre, en la calle 37Sur. Según Planeación, es un corredor comercial. Pero como en Guanteros, las casas y apartamentos circundan los negocios.
El agua ha tranquilizado el sector, pero el ruido corre por cuenta de la campaña de un aspirante al concejo, que en su sede montó rumba. La música se escucha a más de 50 metros. En el barrio Mesa, calle 37Sur con carrera 36, la fiesta la armó un grupo vallenato que pone a bailar a los clientes de una cafetería sin nombre, que en la noche se vuelve cantina y convierte el antejardín en bailadero. Un vecino dice que este ruido no los molesta porque es de vez en cuando. Se queja de un restaurante cercano que invade con sus mesas el antejardín. "Permiten esos negocios así y por eso ya todo el que monta un chuzo quiere hacer lo mismo y no le pueden decir nada por el derecho a la igualdad", concluye el hombre.
Hablan las autoridades
Luz María Restrepo Botero, secretaria de Gobierno de Envigado, explica que en el municipio se presenta un fenómeno comercial singular. "Pequeños negocios están teniendo mucha acogida por los jóvenes y de ahí se van formando zonas rosa. Por ello la ocupación de aceras, vías y zonas verdes. Con la Policía y el Tránsito hacemos controles y hemos sancionado muchos establecimientos. También realizamos reuniones con los propietarios de los negocios y la ciudadanía y les damos a conocer los alcances del Código de Convivencia".
La funcionaria manifiesta preocupación porque en muchos de los operativos han encontrado gran cantidad de menores de edad, dedicados al consumo de licor. "Es un problema estructural en donde los padres tienen responsabilidad. Cuando sorprendemos a los muchachos, los llamamos y se los entregamos. Algunos nos hacen el reclamo porque estamos violando la libre personalidad y movilización".
En cuanto a las denuncias de Guanteros, Bota del Día y barrio Mesa, añade que son zonas tradicionalmente comerciales y ahora catalogadas rosa, donde los establecimientos deben cerrar a las 2 de la mañana. A las personas que viven en esos sectores les decimos que no están solas y estamos atentos a que no les vulneren sus derechos".
Dice, además, que en Envigado también se presentan problemas con los Club House o salones sociales de urbanizaciones. "Unas se quejan del ruido de las otras y que los administradores no tienen en cuenta los horarios permitidos en el reglamento de propiedad horizontal".
Juan Carlos Montoya, secretario de Planeación de Envigado explica que según el Plan de Ordenamiento Territorial, los sectores denunciados no han sido residenciales, pero en la actualidad se estudia un ajuste, porque se busca que el centro de la población sea residencial por la facilidad de acceso a lugares públicos y de servicios.
Una de las inspectoras de Envigado agregó que nota "una guerra de equipos de sonido en los establecimientos para pelearse, con música, a la clientela". Recuerda que después de la 9 de la noche en zonas residenciales la ley permite una intensidad de ruido de 55 decibeles.
La Secretaría del Medio Ambiente realizará próximamente el mapa de ruido del municipio para tomar correctivos.
Los vecinos de los negocios, entre tanto, continúan a la espera de que se hagan respetar las normas.
Los clientes son los que sacan las sillas
Fabio, administrador de un bar en La Bota del Día, manifestó que "no invado el espacio público". Que son sus clientes quienes cuando están borrachos sacan las sillas y que es difícil controlarlos en ese estado. Los vecinos brincan mucho por la invasión de la acera, pero uno no puede hacer nada. Compran una cerveza, se van para afuera y qué les puedo decir. Además hay veces que la clientela es mucha y se tiene que salir.
Andrés, administrador de otro bar, dijo que él solo saca sillas al parqueadero los fines de semana. Que hasta el momento la Policía ni espacio público le han dicho nada.
Édison, administrador de una taberna que tiene sus sillas en la acera, dijo que ahí no molestan al peatón porque es interna y tienen permiso para ello o sea que es como parte del negocio. "Hace muchos años trabajamos así y nadie nos dice nada".