Histórico

Rumbo de Norcorea preocupa al mundo

EL MUNDO ESTÁ expectante por el rumbo que tome la nación comunista tras la muerte de su máximo líder Kim Jong Il. Su joven hijo, Kim Jong-Un, heredero al trono, produce preocupación en Surcorea y Estados Unidos.

19 de diciembre de 2011

Como una carga de preocupación nuclear es interpretada por distintos analistas internacionales la muerte del máximo líder de Norcorea, Kim Jong Il, si se tiene en cuenta el vacío de poder que queda en esa nación y que ésta, amparada en su poderío militar, ha mostrado una y otra vez sus colmillos apocalípticos al mundo.

La muerte del líder deja a su hijo, Kim Jong-Un, un joven que no llega a los 30 años, como heredero natural de una dictadura caracterizada por sus campos de concentración y dominio sin límites de su pueblo.

Del sucesor preocupa que tenga más experiencia militar que político, lo que podría dejar en el aire las conversaciones de ese país con Estados Unidos, a fin de que Norcorea abandonara su programa de armas nucleares.

Con la nueva sangre en el poder también podría alejarse la posibilidad de un diálogo de paz definitivo con sus vecinos surcoreanos (aliados de Estados Unidos y de Japón), con quienes las tensiones en los últimos dos años se han elevado.

David Gibbs, docente de historia y ciencias políticas de la Universidad de Arizona explicó que Jong-Un, el hombre más joven del mundo a cargo de un arsenal nuclear, asumió funciones diplomáticas con China hace poco, por lo cual visitó varias veces ese país, su mayor aliado en la región.

"Es todo un misterio saber cómo va a gobernar. De lo que sí se puede estar seguro es que él (Kim Jong-Un) se cuidará de tomar decisiones que puedan ser interpretadas como débiles en su intento por consolidar el control", dijo Gibbs.

Sin embargo, expertos pronostican escenarios mucho más caóticos en los que el sucesor norcoreano podría demostrar sus credenciales de liderazgo con provocaciones significativas como un ataque a Corea del Sur o, incluso, una prueba nuclear.

Pese a que los estadounidenses y los surcoreanos parecen cautelosos ante a la ausencia del "querido líder", sus vecinos del sur no tardaron en poner en alerta de emergencia a su Ejército. En el lado estadounidense no se vislumbra alguna decisión distinta a mantener a los 28.000 soldados que están cerca a las fronteras norcoreanas.

Mientras la comunidad mundial observa de reojo al joven heredero, la Casa Blanca, en un tono firme pero conciliador asegura que "seguimos comprometidos a fomentar la estabilidad en la península coreana y la libertad y seguridad de nuestros aliados".