Histórico

SANO Y A SALVO DE LOS MÉDICOS

19 de octubre de 2013

Antes moríamos de nuestras enfermedades. Hoy morimos de nuestros remedios. Estas palabras sabias y sencillas de un lector resumen el debate provocado por la publicación del libro "Sano y salvo " escrito por los médicos Juan Gervás y Mercedes Pérez que recoge lo mejor de su experiencia clínica para advertirnos de los efectos secundarios del exceso de medicación, tratamientos, vacunas, chequeos y otros procedimientos médicos de hoy. Estos, en vez de ayudar a prevenir las enfermedades, están provocando miles de muertes.

"Hay que ser prudentes frente a los talibanes de la prevención", advierte el doctor Gervás, un médico jubilado, profesor de las universidades de Valladolid, Autónoma de Madrid y Johns Hopkins de EE. UU. "Un tac son 750 radiografías en un adulto. La radiación que recibió la población en Japón en la Segunda Guerra Mundial equivale a cinco tacs".

Él y su esposa, la doctora Mercedes Pérez, libraron un debate público sobre la inutilidad de la vacuna contra la gripa A. Como prueba, citan el caso de Suecia, donde el beneficio teórico de aplicarla era evitar 50 muertes y en cambio se presentaron 200 casos de narcolepsia en adolescentes.

"Hoy se diagnostica antes y más, pero la mortalidad es la misma. El diagnóstico precoz no mejora el diagnóstico de muerte", dicen los autores. En cambio, produce algo terrible: hordas de supervivientes, por ejemplo de cáncer, que viven más tiempo con el diagnóstico pero no viven más. Según ellos, hay muchísimos cánceres inofensivos, histológicos, que se diagnostican y se tratan en nombre de la prevención. "Disminuirían muchos cánceres haciendo menos radiología y controlando los tóxicos industriales".

El libro es una diatriba contra la medicina agresiva puesta en boga por sistemas sanitarios como el de EE. UU., donde se atribuyen unas 225.000 muertes anuales a excesos cometidos en tratamientos preventivos. En otros países con el mismo modelo también se ha demostrado que cuando los médicos hacen huelga las muertes disminuyen hasta en un 45%, como sucedió en Israel: hoy los pobres mueren por carencia de atención médica y los ricos por exceso.

Las tesis de "Sano y salvo" son radicales. Los humanos somos más que la suma de músculos y huesos. Las pruebas diagnósticas no reemplazan la relación médico-paciente. Y hay excesos en la prevención. Por ejemplo, frente al tratamiento del colesterol: "Poca gente sabe que las estatinas aumentan la probabilidad de diabetes. Por bajarle un poco de colesterol a un paciente se le pueden producir lesiones hepáticas, musculares o renales". Otro caso es el de la terapia hormonal sustitutiva para eliminar los síntomas de la menopausia, utilizada por millones de mujeres. Esta provoca infartos, embolias y cáncer de mama. Solo en el Reino Unido se han reportado 55.000 nuevos casos.

Hay una epidemia de miedo en la sociedad que ha provocado una búsqueda insaciable de más salud. Esta puede llevarnos a perder la que tenemos. Por eso a la gente mayor la atiborran de pastillas, como si ser viejo fuera una enfermedad.

A cambio de la angustia y el exceso de tratamientos preventivos, el doctor Gervás propone practicar la dieta mediterránea, que no consiste en tomar aceite de oliva a cucharadas, sino en poner un mantel, cubiertos y tener compañía. No comer delante del televisor. No fumar. Y buscar la felicidad. Eso añade ocho años de vida.