Histórico

Santos busca en la nueva cúpula sintonía con la paz

El relevo del comandante de las Fuerzas Militares y otros seis generales es visto por expertos como una jugada reeleccionista.

23 de febrero de 2014

El último cambio de la cúpula militar, en el que fue relevado el comandante de las Fuerzas Militares, general Leonardo Barrero, por la conversación que sostuvo con el coronel Róbinson González, a quien le sugirió hacer una mafia para denunciar fiscales, obedecería a que el presidente Juan Manuel Santos necesita un equipo dispuesto a trabajar en el posconflicto, una vez se firme un acuerdo de paz. Por eso asumió como comandante de las F.M. el general Juan Pablo Rodríguez.

Pero también necesita un equipo que continúe con la ofensiva militar hacia los grupos armados ilegales que, en el 2013, dejó 2.072 guerrilleros de las Farc y 425 del Eln, fuera de combate. Razón por la que asumió como comandante del Ejército el general Jaime Lasprilla, quien estuvo al frente de la Fuerza de Tarea Omega y quien conoce los movimientos de la insurgencia "como la palma de su mano".

Esa movida de la cúpula militar tiene una percepción estratégica y política. Así lo considera el analista y consultor internacional en Seguridad, John Marulanda, que ve en la decisión dos caminos: sirve a intereses políticos del Gobierno actual en relación con los diálogos de La Habana, y aclimatar o ir ambientando un Ministerio de la Seguridad. "Esto con el fin de dar facilidades para que se reinserten los desmovilizados de las Farc y para que el Ejército vaya cambiando el rumbo de sus tareas, se reduzca el pie de fuerza y el gasto en caso de que se firme algo con las guerrillas".

No obstante, ayer desde Tolemaida en la ceremonia de reconocimiento de la nueva cúpula militar, el presidente Juan Manuel Santos insistió que en la mesa de negociación no hay ninguna discusión alrededor de las Fuerzas Militares. Además, rechazó la propaganda negra y aseveró que nada de lo que se dice en el país con respecto a los soldados y policías es cierto.

"Las Fuerzas Militares de Colombia ni siquiera hacen parte de la agenda de conversaciones en La Habana. No lo permití, no lo permito y no lo permitiré. Tenía muy claro que eso no podía ser sujeto de negociación", dijo Santos.

Movida politiquera
Para el analista de Asuntos Estratégicos, coronel (r) Luis Villamizar, la destitución del general Barrero y de otros seis generales es una movida "politiquera" con la que el presidente Santos demostró poder y que tiene la autoridad para "tomar decisiones drásticas".

Dice Villamarín que con este movimiento y con el proceso de paz lo único que busca el Jefe de Estado es su reelección. "Es una jugada politiquera. En el Gobierno de Santos, ¿cuántas cúpulas ha habido?, con esta tres. Si fuera por la continuidad de las operaciones, hubiera dejado la anterior. Hay intención política".

En la misma premisa se mueve el análisis del general (r) Harold Bedoya, excomandante del Ejército y de las Fuerzas Militares. Dice Bedoya que con estos relevos se buscan son votos. "Acabar con un Ejército da méritos políticos pues se puede pensar que si pudo acabar con medio Ejército, es capaz de hacer los mismo con las Farc y el Eln, etc.".

Los últimos escándalos en los que se ha visto envueltos miembros del Ejército y la Policía, han permitido al presidente Santos nombrar oficiales que estén en el mismo camino de lograr el objetivo para concretar un cese del conflicto con las Farc, y en ese camino con el Eln.

Estos movimientos han sido cuidadosos, pues el mandatario necesita el apoyo de las Fuerzas del Estado cuando cesen las hostilidades, aunque esos movimientos sean analizados por expertos como jugadas políticas con las que busca su reelección