Santos con un futuro incierto
EL MUSEO Religioso de Santa Fe de Antioquia sigue cerrado. Sus pinturas y esculturas valen más de 2.500 millones de pesos.
Acaso Santa Rita de Casia, mediadora de los sin esperanza e incluso de lo imposible, sea capaz de hacer el milagro de reabrir el Museo de Arte Religioso de Santa Fe de Antioquia. Al fin, su figura, pintada en el ya lejano siglo XVII por Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, el principal artista de la Colonia, es una de las que espera.
Santa Inésy La Inmaculada Concepción son otros dos cuadros salidos de la misma mano. Se unen a obras tan valiosas como un Cristo con la Magdalena, de Baltasar Vargas de Figueroa, también del siglo XVII, y otras de las escuelas española, quiteña y antioqueña.
Son las piezas del Museo de Arte Religioso Obispo Francisco Cristóbal Toro, cerrado desde septiembre de 2010 porque el tejado de un salón de la pinacoteca colonial se estaba cayendo. Unos 75 cuadros, unas esculturas de madera, ángeles, elementos litúrgicos de plata, ornamentos, sillas, mesas, forman la colección. Si bien las piezas de patrimonio no tienen precio comercial, Marta Lucía Villafañe, directora del Museo Juan del Corral, de la misma localidad, asegura que el costo de esa colección supera los 2.500 millones de pesos. Lo sabe porque realizó un avalúo en mayo pasado, sin contar las obras del célebre artista colonial ni elementos litúrgicos, y llegó a 1.700 millones de pesos.
Por ahora, unos cuadros adornan las paredes de la Casa Arzobispal; otros, las del Seminario. Lejos de los ojos del público.
"Cuando cerramos el Museo, las críticas cayeron sobre nosotros", comentó el Arzobispo, sentado a poca distancia de un José de Arimatea de madera del siglo XVIII, avaluado en 17 millones de pesos. "Pero era un acto de responsabilidad. No podíamos esperar que ocurriera un accidente".
Primeros auxilios
El daño más grave, ya fue reparado. El techo del salón de pinacoteca, cuyos pedazos caídos dejaron malo el maderamen del suelo, fue reparado con recursos de la dueña del centro cultural: la Iglesia. Según el ecónomo del Museo, sacerdote José María Velásquez, ese arreglo costó 25 millones de pesos.
Pedro Justo Berrío, busto de Francisco Antonio Cano, recibe a quien suba las escalas y preside la polvareda. Hay escombros en corredores y patio. Las paredes están cariadas y sucias. Requieren un encalado urgente. Según el Arzobispo y el ecónomo, la Iglesia no tiene más plata. Y los 50 millones de pesos que prometió varias veces el gobernador, Luis Alfredo Ramos, nunca llegaron.
El Arzobispo desea ver el Museo abierto para Semana Santa. Pero para abrirlo antes de abril debería tener director y no lo hay. El anterior, Carlos Ferrer, renunció.
Juega en contra de su deseo que, a juzgar por el deterioro, los trabajos de recuperación tardarían unos tres meses. Además, que luego de la reapertura vendrá el sostenimiento. Y sin director es difícil pensar que haya proyectos que ofrecer a empresas privadas u oficiales en procura de recursos.
Positivo es que después del cierre no se ha perdido nada. Antes de este, se robaron 18 cuadros, entre ellos Nuestra Señora de Chiquinquirá de Gregorio Vásquez, y elementos de plata. Negativo, que los cuadros se están deteriorando. Telas y marcos son víctimas de las dentelladas del tiempo, al punto que hasta el más ateo, si los viera, rogaría a Dios por la salvación de esas piezas.
En Santa Fe de Antioquia tienen experiencia en estos asuntos: el Museo Juan del Corral estuvo cerrado 13 años. "Esperamos que con el Religioso no vaya a pasar lo mismo", dice el Arzobispo.
Panorama difícil, sí, pero para eso está, seguramente, Santa Rita de Casia esperando en su lienzo.