Histórico

Santos marcó territorio

El Presidente Juan Manuel Santos puso ante Naciones Unidas el énfasis de lo que Colombia considera debe ser la agenda para lograr el desarrollo de la región, la lucha contra la pobreza y la derrota del narcotráfico y el terrorismo. Al pedir el ingreso al Consejo de Seguridad, ofreció la experiencia y el liderazgo del país en estos temas para convertir a América Latina en una potencia.

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25 de septiembre de 2010

Lo que bien comienza, bien termina. No podría haber sido más auspiciosa la presentación del Presidente Juan Manuel Santos ante el pleno de la ONU. Llegó cargado de grandes noticias y de la sensación de tranquilidad que dan las buenas acciones. Colombia entró a la Asamblea de Naciones Unidas estando en el radar internacional por el contundente golpe a las Farc.

Los primeros pasos del buen momento de Santos en Nueva York se dieron cuando, en la presentación de los resultados de los Objetivos del Milenio, el Jefe de Estado demostró con hechos la profunda transformación del país y cómo pasamos en la última década de ser un "Estado fallido" a una "democracia pujante, que despega hacia una Prosperidad Democrática, prosperidad para todos".

Después, con el orgullo del deber cumplido y con los resultados frescos de su lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, Santos entró marcando territorio a su encuentro con el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Fue una reunión entre líderes, cara a cara, como verdaderos interlocutores, y con resultados que pocos esperaban: la futura visita oficial a Colombia del mandatario estadounidense, y su ofrecimiento de apoyar una ampliación del Plan Colombia.

Santos rompió lo protocolario. Lo que parecía iba a ser una reunión de trámite, terminó en un compromiso de Estado. Con ese hálito de estadista, el Jefe de Estado convocó la atención del pleno de Naciones Unidas para presentar la aspiración de Colombia a ser miembro del Consejo de Seguridad entre 2011 y 2012.

No lo hizo de cualquier forma. Expuso las razones de peso, políticas y morales, por las cuales Colombia merece ser representante de América Latina y el Caribe en ese importante organismo. Además, ofreciendo un liderazgo que permita convertir la región en una potencia. Sobre dos bases: lucha frontal contra el narcotráfico y el terrorismo, y combate a la pobreza.

Para el primer caso, Santos puso a Colombia como ejemplo: "Vencimos los grandes carteles del narcotráfico, pero este negocio aún no ha terminado... Nos preocupa y nos duele que nuestro relativo éxito haya significado que otros países estén sufriendo este flagelo en sus territorios... Es muy importante que seamos coherentes".

Y esa coherencia que pide Santos es la misma que hemos reclamado: no puede ser que algunos países, por un lado, pidan lucha frontal contras las drogas ilícitas y, por el otro, legalicen el consumo o se muestren proclives a hacerlo. De ahí que apoyemos la propuesta del Primer Mandatario, en el sentido de acordar una política global única, de corresponsabilidad, contra el narcotráfico.

Creemos que esta es la mejor forma de atacar otros fenómenos sociales ligados a este flagelo, como la pobreza. Resulta audaz la propuesta de Santos de transformar el asistencialismo hacia Haití y otras naciones, y pasar de una Operación de Paz a una verdadera Operación de Desarrollo.

Con estos planteamientos, y muchos otros, el Presidente demostró que está preparado para ser el líder, con humildad y respeto por los demás, que busca la unidad de la región, tal como está logrando la unidad para Colombia.