Santos aspira ahorrarle la segunda vuelta al país
EL CANDIDATO PRESIDENCIAL del Partido de la U, Juan Manuel Santos, dice que dará continuidad a las políticas de Álvaro Uribe, pero que mejorará lo que haga falta, para elevar la calidad de vida de los colombianos.
Aunque desde hace mucho tiempo se le señala como uno de los más opcionados a suceder a Álvaro Uribe en la Presidencia y sus palabras eran analizadas como las de un candidato meses antes del fallo del referendo en la Corte Constitucional, Juan Manuel Santos Calderón asegura que apenas lleva una semana en campaña política.
El jefe del Partido Social de Unidad Nacional (La U) sabe que en las elecciones legislativas del pasado 14 de marzo se dio un paso importante para su aspiración presidencial, pero considera que es necesario atraer votos de otras colectividades, uribistas y de oposición, para superar a los demás candidatos en primera vuelta.
Sobre los cálculos políticos y sus propuestas para el país, Santos habló con EL COLOMBIANO:
¿Por qué espero tanto tiempo, hasta el final casi, para iniciar una campaña que ya lleva tanto recorrido?
“Porque yo prometí al Presidente y al pueblo colombiano que yo sería candidato solamente si el presidente Uribe decía que no podía o que no quería ser candidato. Ustedes conocen las circunstancias y el momento en que eso se definió y en ese momento definí mi candidatura. Antes, habría sido una señal equivocada y además, doble juego, porque no podría yo al mismo tiempo estar haciendo campaña y diciendo que apoyaría al Presidente si él quería ser candidato”.
¿Le dieron las cuentas en esta primera parte de las elecciones para Presidencia?
“Quedé muy satisfecho con ese resultado, el Partido de la U incrementó su votación con respecto a las elecciones anteriores en más del 90%, aumentamos de 20 a 28 el número de senadores, de 31 a entre 46 y 48 el número de representantes. Es un avance muy fuerte para iniciar un proceso de obtener gobernabilidad, que era el objetivo fundamental. Es muy importante que en los próximos cuatro años el país tenga gobernabilidad, evitemos la polarización, seamos incluyentes, porque estoy convencido de que en este país el presidente Uribe sembró el terreno para que demos un gran salto, un despeje en nuestro desarrollo fundamental”.
Además del apoyo que obtendría de la U, ¿usted cree que otras fuerzas dentro del uribismo podrían en un momento dado sumársele?
"Sin duda, y estamos en eso, estamos atrayendo gente de todos los sectores: Por supuesto, del Partido Conservador que ha sido nuestro socio en esta coalición desde hace muchos años; estamos atrayendo gente del Partido Liberal, la presencia de Rodrigo Rivera en la campaña, como liberal, es una señal clara de eso; estamos atrayendo gente de Cambio Radical con cuyo pacto conceptual tenemos pocas diferencias; estamos atrayendo gente independiente de la centro izquierda democrática, el nombramiento del vicepresidente (Angelino Garzón) es una señal también muy clara. Por eso yo aspiro a que esta sea una campaña donde, por un lado, nos quedemos en el nivel de debatir las propuestas y evitemos los ataques personales pero, por el otro, dar la señal de que este va hacer un gobierno incluyente”.
¿Pero se siente confiado o por lo menos optimista en que en la primera vuelta pueda dar la sorpresa y no haya necesidad de segunda vuelta?
“Aspiraría a evitarle al pueblo colombiano tres semanas más de incertidumbre y el costo inmenso de otra elección, pero para eso tengo que tomar una actitud como si fuera de último y trabajar mucho más para lograr ese objetivo. De la U soy el candidato, sin duda alguna, ahí no hay competencia, el pueblo colombiano se expresó de forma clara y contundente, quieren mantener el rumbo mejorándolo y esa ha sido la consigna mía desde hace mucho tiempo, de manera que hay una sensación muy clara en el país que yo encarno esa posibilidad”.
¿Qué tan fuerte aspira a ser en Antioquia?
"Voy a dedicarle mucho tiempo a Antioquia, porque este es un departamento que define. Espero que los antioqueños aprecien lo que estamos haciendo, los antioqueños son muy uribistas y yo encarno ese uribismo, quiero convencerlos de que voy a seguir por la senda que el presidente Uribe le ha trazado a este país, mejorando donde hay lugar a mejorar”.
¿Tiene un proyecto que se podría diferenciar de las políticas del presidente Uribe en este momento?
“En lo básico voy a continuar con la seguridad democrática, voy a continuar con su confianza inversionista y su inversión y cohesión social, mejorando mucho de lo que se ha venido haciendo, porque como él mismo lo dice, hay mucho espacio todavía para mejorar y para llenar vacíos que no ha sido posible llenarlos. Mi mensaje al pueblo colombiano es: ni un paso atrás en seguridad democrática, y en ese frente no creo que tenga que vender mis credenciales, y al mismo tiempo siempre adelante, prosperidad democrática, prosperidad para todos, saltar de la seguridad democrática, sin descuidarla, hacia la prosperidad democrática, y yo ahí tengo también buenas credenciales: fui Ministro de Comercio, fui Ministro de Hacienda, sé cómo hacerlo y tengo, creo yo, los mejores planes y las mejores propuestas”.
¿En qué consiste la prosperidad democrática? ¿Cuál es el énfasis social que piensa hacer?
“La prosperidad democrática tiene que ver con integrar a la economía formal un porcentaje alto de todos esos colombianos que están excluidos del aparato productivo y que están totalmente marginados en la informalidad y en la pobreza. Ahí tenemos que hacer una combinación de factores, como han hecho otros países, combinando un alto crecimiento con políticas focalizadas hacia la creación de empleo formal; en focalización de programas sociales dirigidos a los estratos que hoy necesitan ayuda del Estado para integrarlos a una economía formal. Es totalmente inaceptable que un país como Colombia, que es tan rico, tenga todavía el 46% de su población bajo la pobreza -así hayamos mejorado mucho, porque teníamos el 53 ó 54% hace unos años- y el 60% de su economía sea informal. Comparados con Chile o Brasil y otros países de América Latina, estamos muy rezagados y tenemos que cerrar esa brecha”.
¿En esa prosperidad democrática hay algún proyecto específico para atraer a los jóvenes, para la cobertura de educación en los niveles superiores?
“Hay un cuello de botella que está generando mucho malestar y unos problemas muy serios, y es que los bachilleres, primero que todo, no tienen la preparación para entrar al mercado laboral, un joven hoy sale de bachiller y si no encuentra una entrada a la educación superior queda a la deriva, queda desempleado y como víctima del crimen, de la droga y, como desempleado, en vez de ser una persona productiva, se puede convertir en una persona que puede hacer daño a la sociedad. Y el problema, el cuello de botella, está en que la educación superior tiene muy poca oferta para esos bachilleres, un porcentaje demasiado pequeño, y dentro de ese porcentaje demasiado pequeño, hay una relación al revés de lo que deberían ser cupos en la universidad y cupos en la educación superior técnica. Aquí hay exceso, y que me perdonen ellos, de abogados o economistas, y el déficit en capacidades técnicas, que deberían ser igual o mejor remuneradas que muchas de las carreras tradicionales de universidad. En eso hay que hacer un gran esfuerzo, para darle mayor oferta a los miles de bachilleres que salen a buscar puestos en la educación superior y darle mucha más pertinencia a la educación superior para que, cuando salgan de la educación superior, realmente encuentren la oportunidad de trabajo”.
¿Cómo avanzar en seguridad urbana, que ha sido un talón de Aquiles, que se ha hecho muy notorio en los últimos meses?.
“Ustedes en EL COLOMBIANO publicaron por estos días una foto muy diciente de cómo esas mafias penetran la Fuerza Pública y corrompen todo el entorno, una foto donde había un agente de la Policía que supuestamente le estaba dando información a la Oficina. Con la misma inteligencia, pero adaptada a circunstancias diferentes, que son esos grupo sicariales, esas pequeñas mafias, vamos a desvertebrar el origen de ese incremento en los homicidios, que buena parte tiene que ver con disputas sobre territorios para el control del tráfico de drogas”.
¿La propuesta seguirá siendo mano fuerte con las Farc o hay alguna posibilidad de diálogo?
“No, mano fuerte, aunque nunca hemos cerrado, ni el presidente Uribe ni yo, la puerta al diálogo siempre y cuando ese diálogo se dé sobre bases claras y de buena fe, pero hasta ahora no hemos visto ni la más remota idea de buena fe por parte de las Farc, por consiguiente la mano dura seguirá con toda la contundencia”.
En este Gobierno se han dado pasos en la batalla diplomática contra la guerrilla, pero aun hay en algunos países cierto beneplácito o indiferencia en este terreno. ¿Cuál es su estrategia en este aspecto?
“Usted acaba de mencionar un caso específico de dónde podría haber una gran mejoría en nuestra política exterior. Ahí podemos mejorar mucho toda nuestra diplomacia. En ese frente podemos ser mucho más proactivos, para mostrar a aquellos ingenuos que creen que todavía la Farc son como una especie de Robin Hood, que no son sino unos terroristas. En eso nos ha faltado contundencia y ahí podríamos mejorar sin duda alguna”.
Usted dijo en una entrevista reciente que aunque los colombianos eligiéramos a la Madre Teresa de Calcuta como presidenta, Hugo Chávez iba a tener problemas con Colombia, ¿cómo manejaría las relaciones con Venezuela?
“Siendo realista. El presidente Chávez y yo somos como el agua y el aceite, pero entre dos personas que piensen diferente puede haber buenas relaciones siempre y cuando haya respeto por la diferencia. Considero que el presidente Chávez y yo podemos tener buenas relaciones sin necesidad de que tengamos que pensar igual. Ni a mí me gusta la revolución bolivariana ni a él le gusta el modelo colombiano, pero para el bien de nuestros pueblos debemos tener buenas relaciones, porque cuando pelean los gobernantes quienes sufren son los pueblos. Me interesa muchísimo tener buenas relaciones con Venezuela porque sé los beneficios que eso le trae al pueblo colombiano, yo fui el arquitecto de la integración con Venezuela, ese enorme incremento en el comercio, lo que le produjo a Colombia en puesto de trabajo y en beneficios, por eso sería el mayor defensor de las buenas relaciones con nuestros vecinos, siempre y cuando haya respeto. Yo he dicho, que para lidiar con Chávez se tiene que buscar un equilibrio entre la prudencia, la diplomacia, y la firmeza, defendiendo la soberanía y la dignidad del país”.
El presidente Chávez decía de Juan Manuel Santos que una cosa era tenerlo en la política y otra cosa como ministro de Defensa. ¿Cambió usted?
“No, simplemente como Ministro de Defensa me siento muy orgulloso de haber podido defender la soberanía y la seguridad de mis compatriotas. Como gobernante tendré una actitud que combine esa defensa de la soberanía con la diplomacia, esa será mi obligación, y como gobernante tengo que tener en cuenta, como lo ha tenido el presidente Uribe, todo eso para defender los intereses de todo el país y de la patria para manejar las relaciones exteriores”.
Y la semana pasada cuando usted dijo que le preocupaba la forma como el presidente Chávez se estaba armando, ¿lo decía como candidato a la Presidencia o pensaba como ministro?
“Lo estaba diciendo como colombiano. A todos los colombianos nos debe preocupar tener un vecino que está incrementando su arsenal militar en esa forma, pero al mismo tiempo dije que yo le creía al presidente Chávez que eso no era para agredir a Colombia y, en ese sentido, tenemos que manejar eso con mucha prudencia. Yo no tengo, ni nunca he tenido, ningún tipo de problema con el pueblo venezolano. Todo lo contrario, no tengo sino admiración, respeto, por el pueblo venezolano, son nuestros hermanos, y mi intención es tener las mejores relaciones con todo el pueblo venezolano”.
¿Qué concepto le merece la ponencia negativa del magistrado Palacio al tema de la emergencia social, con el argumento de que no se pueden reducir los beneficios sociales de los colombianos?
“Lo que tengo entendido que dijo que el magistrado Palacio es que, en su opinión, esta emergencia no surgió de un día para otro, sino que ha debido preverse desde antes y, por consiguiente, él considera que no se puede decretar la emergencia. No se refería tanto a reducir los derechos de los colombiano, con lo cual en ese segundo caso yo estaría de acuerdo, ni tampoco estoy para nada de acuerdo con reducir los derechos de los colombianos, y creo que la emergencia como está diseñada y con las explicaciones que ha el Gobierno, no restringe los derechos, todo lo contrario, aumenta todos los servicios de los colombianos que están en el régimen subsidiado y los equipara al régimen contributivo, eso es un gran paso hacia a delante, le permite a todos los colombianos que los atiendan en cualquier lugar país, en lugar de atenderlos solamente en su zona donde le expidieron el carné del Sisbén, creo que es un paso muy importante en aumentar esos beneficios. También está la universalización, que es darle a los dos millones de colombianos que no tienen carné, un carné para que entren en el sistema, en ese sentido también es un incremento, no una reducción en los beneficios, y el Presidente ha sido muy claro, y el partido de la U y yo como presidente del partido de la U, fuimos los primeros en decirle que no aceptaríamos retroceder en lo que ya se ha adquirido como derechos, ni aceptaríamos restringirle la autonomía a los médicos, eso va a quedar claro, y los senadores del partido ya pusieron en el Congreso un proyecto de ley en ese sentido”.
Esa política sisbenizadora de todas formas se le critica al Gobierno por ser asistencialista...
“El Sisbén y el sistema de salud lo que hacen es darle cobertura en un aspecto de seguridad social básica a todos los colombianos, es un objetivo, es un sueño de cualquier país y lo que ha hecho el presidente Uribe con el incremento de la cobertura, de por sí es una verdadera revolución. Lo que pasa es que tiene muchas falencias en la calidad del servicio, que hay que mejorarlo, todo el mundo se queja de la demora con que los médicos lo atienden, cuando se enferma lo hacen esperar demasiado. En la administración del servicio hay que aplicar las políticas del buen gobierno, para evitar una gran corrupción, los sobrecostos en los medicamentos, el sistema no está funcionando bien, pero sí está bien diseñado, y por eso hay que hacer un gran esfuerzo para mejorarlo. Pero el objetivo fundamental de darle a todos los colombianos cierta seguridad de que si se enferman van ser atendidos, y es un objetivo que nadie puede poner en tela de juicio”.
¿Está de acuerdo con esa ventana que abre el magistrado para que estos asuntos se discutan mejor en el Congreso de la República?
“Pues sería lo ideal, lo que pasa es que tenemos ante nosotros una verdadera emergencia, nosotros no podemos esperar a que el Congreso lo haga, porque es muy demorado, es un órgano que delibera, que discute, que analiza, y ahora estamos confrontados ante una situación de verdadera emergencia, por eso el Gobierno decretó esa emergencia, sino, de otra forma, se habría esperado a que pasara un proyecto de ley”.
¿Tiene un proyecto de ley para llevar al Congreso que rompa ese desequilibrio entre el régimen contributivo y el subsidiado?
“Lo que el Gobierno está proponiendo es la unificación y creo que eso es un paso importantísimo para los colombianos que están en el régimen subsidiado. Un ejemplo concreto, los que están en el régimen subsidiado van a donde un especialista y el especialista no los atiende porque no están cubierto por el sistema. Con la unificación, a ese colombiano que está en régimen subsidiado el especialista lo tiene que atender, entonces yo apoyo esa unificación”.
Pero hay un desbalance que se presenta en los presupuestos, hay más personas en el régimen subsidiado que en el contributivo…
“El problema ahí es de fondo y estructural, y por eso les mencionaba al principio que dentro de la prosperidad democrática está un elemento que nadie le ha puesto mucha atención en Colombia, que es la formalización de la informalidad. Cuando este régimen de salud se diseñó, había tres personas que contribuían por cada una que se beneficiaba, hoy es a la inversa, hoy hay una persona que contribuye por cada tres que se benefician, no hay esquema que resista eso. Por eso el problema de base, el problema de fondo, es la informalidad que está casi en un 60%. Hasta que no corrijamos eso, los esquemas de seguridad, el de salud y el pensional, eventualmente, no van a tener viabilidad financiera”.
Las víctimas de la violencia han luchado por una ley que las repare de manera integral, pero en el caso más reciente el Gobierno la objetó por problemas de presupuesto. ¿Tienen usted y el partido de la U una propuesta para este sector de la población colombiana, que sea responsable con las víctimas y con las finanzas del Estado?
“Esto es una situación en la que chocan el mundo real y el mundo posible. En el caso de las víctimas, el ideal es que a todas las podamos resarcir por lo que han sufrido y a los desplazados podamos devolverlos a su lugar de origen, pero ahí se encuentra uno con la limitación presupuestal. Yo he tenido esas discusiones con muchos magistrados, dónde coloca uno el término medio, los magistrados tienen a decir: nosotros tenemos que velar por los derechos, sin tener en cuenta cuánto puede costar’, para el Gobierno la posición es: `no me ponga a gastar mucho más de lo que tengo, porque entonces millones de colombianos dejan de tener otro tipo de derechos’. Esa es una discusión permanente y uno de los problemas que tenemos es que no hemos definido todavía, a esas alturas, la prioridad de los derechos fundamentales que están consignados en nuestra Constitución, todavía esos choques de trenes que hay hoy es por esa discusión”.
¿Entonces usted cree que la Corte Constitucional, en algunas ocasiones, está colegislando?
“Por supuesto, no me cabe la menor duda que muchas veces está tomando decisiones que debería haber tomado el Congreso, que el Congreso no tomó y la Corte se vio obligada a tomarlas, porque tiene que definir entre una tutela que está defendiendo un derecho y una decisión que está defendiendo otro. Tiene que entrar a reemplazar al Legislativo que no ha hecho esa labor, el legislativo ha debido, hace mucho tiempo, sentarse a modular la Constitución del 91 y sobre todo lo que tiene que ver con los derechos fundamentales y no lo ha hecho”.
¿Por qué le apostó a Angelino Garzón y a Rodrigo Rivera?
“Porque son dos personas que le han demostrado al país que tienen una gran capacidad de gestión, tienen unas ideas muy claras de lo que este país debe ser. En el caso de Angelino, es una persona que viene de la izquierda, es una especie de Lula, ambos tuvieron origen en el sector metalúrgico. Angelino pasó por el Partido Comunista y hoy es una persona que sin haber renunciado a sus principios sociales, ha sido un gran defensor de la política de Seguridad Democrática, que no es una política, como muchos dicen, de derecha. La seguridad no tiene posición política. Angelino también ha defendido el TLC, ha tenido el valor de ir a Estados Unidos a defenderlo, porque sabe que eso beneficia al sector productivo y al empleo colombiano. Ha tenido el valor de defender, en el Gobierno, unas reformas que eran muy impopulares, pero que eran absolutamente necesarias, eso lo hace una persona muy responsable. En Ginebra, en los 14 meses que estuvo (como embajador de Colombia ante la OIT), se ganó el respeto de toda esa comunidad que tanto ha atacado a Colombia en materia de derechos humanos y de protección a los derechos de los trabajadores. Pero más que todo eso, por encima de cualquier consideración, es una persona íntegra, transparente y en la cual yo confío que va a ser un gran coequipero”.
¿Y Rodrigo Rivera?
“Conozco a Rodrigo Rivera hace mucho tiempo, he sido amigo de él, es una persona con gran capacidad de expresión, con gran capacidad política, que ha demostrado ser muy hábil, muy centrado y, dentro del Partido Liberal, tiene una gran fuerza. Es una persona que tendrá un gran futuro y que tiene una gran presente conmigo”.
¿Pero las declaraciones que el dio en el pasado, pidiendo su renuncia cuando usted era Ministro de Defensa por las ejecuciones extrajudiciales, no afectan esa relación?
“El dio por estos días una explicación clarísima. Mucha gente ha querido utilizar lo de los falsos positivos para atacarme a mí, al presidente Uribe y al Gobierno, pero resulta que fuimos nosotros los que los denunciamos y tomamos las decisiones claras y pertinentes que acabaron con el problema. Y hemos sido nosotros los que hemos pedido que la Justicia opere pronto, que los culpables se vayan a la cárcel. Por eso Rodrigo Rivera dijo en estos días que sí, que él dijo eso, pero después vio lo que habíamos hecho y por eso le quedó esa responsabilidad clara y delimitada”.
Con excepción de la Costa, pasó sin mucho ruido la Consulta Caribe. ¿Usted es partidario de la regionalización o de mantener el sistema actual?
“No me disgusta la regionalización. Dentro del concepto global de desarrollo, me parece que se hace mejor por regiones que por departamentos. Los departamentos en el fondo son unas fronteras artificiales. Hay una antioqueño, Francisco Restrepo, que tiene eso muy claro: cómo los corredores de desarrollo son regionales, un intercambio de cultura y complementación económica. Me gusta esto, pero no para que se convierta en un nivel más de la burocracia”.