Histórico

Sebas brilla con las estrellas

EL COLOMBIANO SE plantó al lado de Rafael Nadal y la danesa Caroline Wozniacki, las dos grandes figuras del tenis mundial, en la gala de este deporte en París. Un honor inédito para una raqueta nacional. "Estoy feliz", confesó nervioso.

31 de mayo de 2011

Muy tieso y muy majo. Con corbata y traje de gala oscuro. Sin su tradicional gorra blanca de juego. Zapatillas negras brillantes. Bien peinado y hasta algo nervioso.

Así se le vio en el Pavillon D'armenonville del Bois de Boulogne, uno de los más lujosos y exclusivos sitios de la alta sociedad parisina, mientras exhibía orgulloso la pequeña estatuilla de acaso veinte centímetros, diseñada por el escultor británico Laurence Broderick en bronce, que se perdía en sus manos, y luego cuando buscó el sitio para la foto al lado de los mejores del momento actual del tenis.

Y así como vivió el sueño de ganar una medalla de oro en los pasados Juegos Olímpicos Juveniles de Singapur (2010) y llegar a ser el número uno del ranquin mundial de ese año en la división júnior, también Juan Sebastián Gómez pudo palpar, muy de cerca, que el mejor del mundo, Rafael Nadal, es de carne y hueso. Con él se tomó más de una foto, además de la tradicional con los diez más destacados del año pasado, homenajeados anoche durante la tradicional Cena Campeones del Mundo, promovido por la ITF -Federación Internacional de Tenis-.

De ese grupo hicieron parte español Rafael Nadal y la danesa Caroline Wozniacki (los mejores en sencillos); los hermanos estadounidenses Mike y Bob Brian, la italiana Flavia Pennetta y la argentina Gisela Dulko, las dos mejores duplas; la rusa Daria Gavrilova (reina júnior femenina), así como los campeones sobre sillas de ruedas el japonés Shingo Kunieda y la holandesa Esther Vergeer, quienes llevan un registro de once años como los uno del planeta.

La joven raqueta colombiana fue uno de los 400 invitados del mundo del tenis.

"Ganar la medalla de oro olímpica y escuchar el himno nacional de Colombia en el podio es algo que siempre recordaré, pero no se puede describir con palabras. Como campeón del mundo, tengo la confianza para seguir trabajando duro para alcanzar nuevas metas y llegar a ser uno de los mejores del mundo", señaló Gómez en la gala.

Al final, no más saco, no más corbata, no más zapatillas. En la inmensidad del Pavillon D'armenonville solo quedó el recuerdo de una extraña cita con la incómoda, aunque necesaria, etiqueta.