Seguridad y paz en 2009
Más que pretender hacer un balance de seguridad y paz en 2008, tan frecuentes en esta época, como otros llenos de estadísticas, criticas y predicciones, se puede señalar sin demasiadas elucubraciones estratégicas, que el Estado está ganando la guerra contra los violentos, que 2008 fue el peor año de las Farc y que las Fuerzas Armadas tuvieron el mejor año en su lucha contra la agresión terrorista.
Podríamos hablar mucho sobre el fin del fin de la pesadilla terrorista, suponiendo victorias anticipadas, colapsos e implosiones de proyectos revolucionarios que no son la razón de este texto. Es más pertinente mirar ciertas acciones de Gobierno, retos de seguridad y paz para 2009.
Para iniciar, algunas reflexiones: ¿son las Farc, el origen de todos los males de violencia que aquejan al país? De ser así, ¿su derrota es el fin de los mismos? ¿No será que con esta premisa se ha creado un simbolismo incorrecto en un discurso excluyente que ha distorsionado la realidad, y al mismo tiempo entorpecido la solución integral a la problemática de seguridad que aqueja a los colombianos?
Si bien, 2009 pinta como un año de gran pugnacidad y definiciones políticas, referendo, acto legislativo, reelección, protesta social y una activa dinámica preelectoral, también demanda variadas acciones como: solucionar el limbo jurídico de más de 19.000 antiguos integrantes de las autodefensas, y avanzar hacia su reintegración armónica y productiva en la sociedad.
En el marco de la seguridad, 2009 se convierte en un imperativo para comprender el nuevo escenario multicriminal que se está configurando con la aparición de numerosas bandas criminales, y de nuevas alianzas y modalidades delictivas. Es oportuno preguntar entonces, ¿el conflicto armado colombiano requiere de una nueva caracterización que permita formular un tercer período de la seguridad democrática con nuevas estrategias para contrarrestar estas mutaciones y nuevas expresiones de delincuencia organizada, como una posible transición hacia el postconflicto?
La reciente aprobación de la Ley de inteligencia, abre oportunidades para fortalecer la comunidad de inteligencia conjunta en 2009, priorizar una estrategia de fronteras para neutralizar áreas de retaguardia estratégicas de grupos armados ilegales, y desarrollar una campaña de presión internacional, por la presencia de dirigentes de las Farc y el ELN en territorio de algunos países vecinos.
En suma, queda por concretar, si las Farc asimilaron la acción sostenida de la Seguridad Democrática; si cuentan con los suficientes arrestos y capacidad crítica para cumplir el Plan Renacer Revolucionario de Masas formulado por Cano. Por su parte, si las Fuerzas Armadas continuarán con un rendimiento operacional igual o superior al del año pasado, para causar la suficiente afectación estratégica a las Farc y el ELN, y obligarlos a negociar una salida política al conflicto. Nadie puede aventurar algo al respecto y a corto plazo, no se visualiza un proceso de este tipo.
El año 2009 será testigo de un nuevo pulso político materializado en la liberación unilateral por parte de las Farc de 6 secuestrados. La paz no se avizora en el horizonte próximo de la reconciliación nacional. La recomposición y correlación de fuerzas de los actores violentos frente al Estado, seguirán a la orden del día. El Gobierno se mostrará comprometido para lograr la derrota del terrorismo, sin espacio para apaciguamiento, ventaja militar o concesión política alguna a los actores antidemocráticos.
Por otra parte, en el frente externo, el Gobierno nacional deberá proponer y consensuar un nuevo modelo de cooperación bilateral con la administración Obama, acerca de la extensión del Plan Colombia y la corresponsabilidad y replanteamiento en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.
Como se puede ver, en 2009 nos esperan grandes retos en seguridad y paz.
* Mayor General (r), Ejército Nacional