Histórico

Sensaciones acogedoras en un mar solitario

BEATRIZ CAMACHO TRAJO el mar a la pasarela EL COLOMBIANO, en una colección en la que los estampados, los accesorios y el movimiento de las prendas, demostraron que su estilo es inconfundible.

27 de julio de 2011

Porque el mar sí se sintió cuando la falda se movió en el cuerpo de la modelo. Cuando la arena se vio en el color del vestido. Cuando al negro le brilló un poco de dorado. El mar se sintió cuando Beatriz Camacho, muy tímidamente, movió la mano allá al fondo y se fue.

La cartagenera cumplió lo prometido. Y en los estampados, que a veces parecían hasta conchas, en el movimiento de las faldas, en el nácar de los collares, el mar frío que imaginó. Hasta las plumas, que fueron detalles, sutiles casi, recordaron ese mar de sensaciones que ella se inventó, que ella diseñó exactamente, a punta de talento.

La pasarela, un muelle. Porque la brisa estuvo allí todo el tiempo, en ese mar de invierno.