¿Si será tan difícil?
En medio de las eternas discusiones alrededor de un tema en el que todos estamos de acuerdo, no se escucha una sola voz que proponga alguna estrategia para enfrentar desde las familias y desde las empresas el reto del fraude. El alto gobierno analiza la utilidad de continuar con el Programa Presidencial de Lucha contra la Corrupción, habida cuenta de su limitada eficacia hasta el momento y de la realidad de
su limitado campo de acción y falta de herramientas.
Por su parte, las familias y las empresas sufren el impacto en sus economías por la acometida de los defraudadores, quienes no escatiman esfuerzos para apropiarse de los recursos ajenos. Ni las casas, ni las bodegas, ni las tesorerías de las empresas pueden considerarse lugares seguros para el almacenamiento de bienes o de dinero.
El cíber espacio, lugar tan utilizado para realizar transacciones financieras, se ha convertido en un agujero negro por donde desaparecen los ahorros de las personas y los recursos de capital de las empresas.
¿Habrá algo que se pueda hacer al respecto? La respuesta es sí.
Y no se trata solamente de recurrir a sofisticados y costosos elementos tecnológicos o humanos para protegernos. Hay un camino más sencillo, pero este es de doble vía. Usted debe convertirse en el principal protagonista de la protección de sus bienes contra el fraude:
1. No tolere actos deshonestos en su entorno; pero tampoco los cometa. La aceptación cotidiana de actos fraudulentos no tiene en apariencia ningún tipo de efecto adverso sobre quienes son simples
espectadores del hecho.
2. Comprar productos de contrabando es una tentación irresistible para muchas personas, que ven en este tipo de negocio la oportunidad de ahorrarse unos pesos. Lamentablemente, estas mismas personas son las que más se quejan y más sufren por fenómenos como el desplazamiento, el desempleo y el narcotráfico, tres monstruos
alimentados directamente por el lavado de activos y el contrabando.
3. Es de pésimo gusto regalar artículos de dudosa procedencia. Las empresas que adquieren artículos ilegales para obsequiar a sus clientes en Navidad, están enviando el mensaje equivocado a sus proveedores y amigos.
4. No le facilite el trabajo a los cíber criminales ni a los atracadores callejeros: escoja un día imprevisto para pagar primas, aguinaldos, bonificaciones e incluso nóminas en esta época. Los ladrones de la calle
y los de computador están especialmente activos en los días clásicos. Cambie sus claves de cajero electrónico.
5. Enseñe a sus hijos y a sus empleados el valor de la ética, definida como el comportamiento personal que tiene en cuenta el bienestar de los demás, no el solo interés del individuo.
Estas pequeñas pero efectivas recomendaciones pueden servir para que todos tengamos un fin de año mucho más tranquilo y seguro.