Histórico

Sida, cáncer o saludable democracia

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15 de junio de 2011

Cuando el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa dijo que los peruanos iban a tener que elegir entre el sida o el cáncer, refiriéndose a los candidatos Ollanta Humala y Keiko Fujimori, quienes disputaron en segunda vuelta la Presidencia de la República el pasado 5 de junio, no especificó quién era cuál.

Por un estrecho margen ganó el señor Ollanta Humala, e independientemente de cuál sea la dolencia que teóricamente él representa, tanto en Perú, como en algunos países de América Latina y del mundo, se prendieron las alarmas.

La desconfianza por él y por el modelo de cambio que representa, es muy grande y quedó materializada en la estruendosa caída de la Bolsa de Valores de Lima (BVL) al día siguiente de su elección, y aunque ésta se ha ido normalizando un poco, luego de las ponderadas y tranquilizadoras palabras que se vio obligado a pronunciar el futuro presidente Humala, no será hasta cuando regrese de su gira internacional y explique con más detalle cuáles serán los lineamientos de su mandato y muestre cómo será la composición de su Gabinete Ministerial, que se restablezca la calma y pueda empezar a convencer de que él sí es coherente con ese mensaje moderado, concertador e inclusivo, que adoptó en el último tramo de su campaña.

Y es que no será fácil que al exteniente coronel del ejército peruano Ollanta Moisés Humala Tasso, aquel que estuvo involucrado en dos intentos de golpe de Estado, y el mismo que en 2006 financiado por el presidente dictador Hugo Chávez y con un incisivo discurso de izquierda, perdiera las elecciones que disputó con el presidente Alan García, hoy pueda creérsele que ha cambiado y que se encuentra completamente distanciado de quien por mucho tiempo fuera su patrón.

Como tampoco será fácil creerle que el socialismo que quiere implementar en su gobierno no es el populismo barato del siglo XXI, sino el socialismo del expresidente Lula Da Silva, a quien ahora, supuestamente, considera su modelo y asesor.

Ahora bien, si en Perú están muy preocupados porque sienten que su democracia política, su economía de mercado, su propiedad privada y todo aquello que ha permitido el crecimiento y la estabilidad de los últimos años, pueden estar seriamente amenazados al no tener certeza de cuál será el Ollanta Humala que asumirá la Presidencia de la República, el panorama para algunos países de América Latina, es igualmente inquietante porque, de alguna manera, nos recuerda las promesas que hizo el excoronel golpista Hugo Chávez Frías, antes de asumir el poder, como también, las que hicieran Rafael Correa y Evo Morales.

Ojalá el señor Ollanta Humala Tasso nos dé una grata sorpresa y consiga, no solamente, apaciguar pronto los temores que ha despertado su elección, sino también, que respetando las leyes y las normas democráticas que lo llevaron a la primera magistratura, pueda desarrollar durante los próximos cinco años de su mandato, todos esos nuevos programas de inclusión social sobre los que ha hecho tanto hincapié, sin interrumpir el sostenido crecimiento económico que trae su país y, por ahí derecho, demostrarles a los peruanos y al mundo que él no era ni sida, ni cáncer, sino más bien, un digno representante de la saludable democracia.