Situaciones sencillas que alegran el alma
A veces nos olvidamos de disfrutar de muchas situaciones sencillas que nos alegran el alma por el agite diario de nuestro vivir. Sin embargo, deseo recordar a las personas que deseen recibir este mensaje, la incomparable sinfonía que nos presenta la vida a diario cuando logramos contemplar y disfrutar muchas de sus mínimas y sencillas situaciones:
- Los arreboles de un nuevo amanecer o atardecer.
- Un delicioso tinto mañanero antes de las 7:00 a.m.
- La lectura del periódico antes de salir a trabajar.
- La rutina diaria del trabajo, indispensable para mantener activos los sentidos.
- Ver la sonrisa de un niño.
- Estremecerse cuando tus nietas te empiezan a decir "Alela".
- Visitar a nuestros familiares ancianos quienes con su experiencia nos aportan mucho con su sabiduría.
- Compartir un delicioso almuerzo, una cena inolvidable o una reunión llena de añoranzas con los compañeros del colegio.
- Ver el vuelo silencioso de una mariposa llena de color.
- Cebar los pajaritos o las ardillas para disfrutar de su alegre visita diaria.
- Compartir en familia el diario crecimiento de los valores y logros como también las frustraciones y problemas de cada uno de sus integrantes.
- Sentir el éxtasis de la dicha cuando un sueño tuyo se ha vuelto realidad.
- Volver a mercar en la plaza y lograr sentir la variedad de olores que allí se respiran y colores que se ven.
- Jugar con las palomas en los parques.
- Sembrar unas maticas de cebolla, cilantro, lechuga; poderlas recoger y poderlas degustar.
- Hacer pompas de jabón y ver cómo se elevan llevándose nuestras ilusiones.
- Ver el orgullo reflejado en los rostros de nuestros padres cuando saben que han cumplido con su deber.
- Sentir frío... Sentir calor... Una mano amiga.
- Disfrutar una deliciosa arepa con hogao... un almuerzo en hoja de bijao al lado de una quebrada...
- Ver el destello de la leña al arder en una fogata bajo la luna o en una chimenea cuando el frío nos recoge al lado de ella.
- Ser recibidos en casa con el movimiento alegre de la cola de nuestra mascota.
- Ver la flor de una mata que sembramos... ver crecer nuestro árbol...
- Volver a sentir mariposas alocadas en el estómago.
- Sentir el agradecimiento de alguien cuando hemos tocado su fibra sentimental al poderle colaborar con cualquier favor.
- Sentir el ruido del agua al chocar entre las rocas de una quebrada.
- Colocar la última pieza de un rompecabezas.
En fin... Son tantas las situaciones sencillas que alegran el alma que al pensar en ellas y transcribirlas aquí, pude comprobar nuevamente que la vida nos brinda a cada instante y a todos, la oportunidad de mantener la llama que nos impulsa a vivir, a superarnos y a prepararnos para que nuestro paso por ella sea placentero y para que el día que nos toque ya el turno de viajar, las personas que convivieron alrededor nuestro y que compartieron momentos agradables, puedan recordarte como la "persona que gozó sencillamente con todo lo que la vida le brindó...".