¿Sobran anglicismos en medios de comunicación?
Recibí una observación de la lectora Catalina Monsalve A. sobre el continuo uso de expresiones en inglés. Dice en uno de sus apartes lo siguiente: "¿A qué se debe que cada vez encontremos más anglicismos en el periódico y en los medios de comunicación. A mí me parece que se abusa y que no siempre es necesario usar una palabra de otro idioma cuando nuestro idioma es tan rico...".
Es una realidad que el inglés se ha convertido en una lengua dominante en casi todas las ciencias y humanidades. Con frecuencia vemos anglicismos en áreas informativas de economía, deporte, salud, tecnología y entretenimiento.
La tendencia, para algunos avasalladora, también es evidente en la publicidad y en otros sectores distintos al de los medios de comunicación.
EL COLOMBIANO busca, con Antioquia Bilingüe, estimular el conocimiento del inglés. Todos los días se publican resúmenes de las noticias más importantes y la edición dominical incluye una página completa con los hechos de la semana.
El tema del anglicismo en los medios de comunicación, que plantea la lectora, tiene tanto de largo como de ancho. Los periodistas debemos contribuir a que mantener un español vivo. Si para informar es necesario tomar prestadas palabras de otro idioma, hay que hacerlo. Comunicar es poner en común algo. Que lo trasmitido sea cabalmente comprendido por nuestras audiencias, es el objetivo.
Así, surgen varias reflexiones. Huir de los anglicismos, y en general de los barbarismos, cuando en nuestro idioma tenemos términos que con propiedad y claridad expresan lo mismo. Evitar los extranjerismos cuando son inútiles y gratuitos, o corresponden a una escritura extravagante y farolera. Tomar las palabras y, por analogía españolizarlas, tal como lo hace el Diccionario de la Lengua Española, es una buena actitud, no obstante que la Real Academia oficia de notaria, para acoger vocablos nuevos que ya se han popularizado.
De todas maneras, el periodista debe estar alerta. Creo que debe pensar dos veces antes de usar una palabra extranjera. Si existe en español, no debe emplearla. Y, también debe prevenir que tras las palabras se cuelen sintaxis y estructuras gramaticales diferentes al español. Una fusión generalizada de términos y construcciones desvirtúa nuestro español y crea confusión.
Nuestra lengua evoluciona todos los días y los periodistas tenemos el compromiso de defenderla racionalmente, es decir, no a capa y espada, sino con inteligencia, para saber cuándo le doy paso a un término extranjero. El buen periodista domina el lenguaje y sus normas.
Estoy de acuerdo con Fernando Lázaro Carreter, quien fuera director de la Real Academia Española, RAE, cuando dice que "...la lengua nos permite vivir en la época moderna, y los anglicismos pueden ser enriquecedores siempre y cuando se tenga conciencia clara de la propia lengua, aunque hay cosas estremecedoras. Pero no hay que escandalizarse; sólo hay que escandalizarse del desconocimiento de la lengua que hemos mamado...".
*Defensor del lector de EL COLOMBIANO