Histórico

SOÑAR CON LIBROS

04 de junio de 2014

Pocas veces se habla de quienes ilustran los textos, o, más exactamente, de las personas cuyo tema en el arte son los libros. Hace poco llegó a las librerías "En el país de los libros", una obra bellísima, con 26 ilustraciones, que hará soñar a quienes aman los libros, hará creer a los incrédulos que sí es posible habitar un mundo de papel.

Quint Buchholz es un artista alemán que ama los libros y eso se ve en cada una de las ilustraciones que han aparecido en portadas de cuentos y novelas y que, por supuesto, hacen más ameno el ingreso a cualquier creación. Para mí, la obra más representativa de él, porque justamente permite el diálogo entre la pintura y la escritura, es "El libro de los libros ". No importa que su publicación haya sido hace poco más de 15 años, cuando, gracias a las casualidades, Quint fue una tarde al despacho del editor Michael Krüger para mostrarle nuevos trabajos. El resultado de esa visita informal fue el envío de sus dibujos a 46 escritores de diferentes países. ¿La petición? Que escribieran el texto oculto del respectivo dibujo.

Milan Kundera, Orham Pamuk, Antonio Tabucchi, Javier Marías, Susan Sontag, Jostein Gaarder, Herta Müller, W. G. Sebald, George Steiner, Cees Nooteboom; en fin, una lista de grandes escritores aceptaron la misión y convivieron varios días con las ilustraciones (supongo que en sus estudios, en la cocina, en el baño) hasta escribir pequeños textos que hacen ver lo imperceptible y continúan una historia estática con la fuerza extraordinaria de la imaginación.

Mientras veo esas imágenes y luego leo los textos, no dejo de preguntarme qué habrá pensado Quint Buchholz. ¿Las palabras habrán reconocido la minucia de sus instrumentos de pintura?, ¿algún texto lo habrá llevado a pensar cosas que él no imaginó mientras pintó? Vale aquí la pregunta que le hace Quint a Peter Hoeg, uno de los escritores: "¿Dónde radica el origen de un cuadro?", y si se quiere de una obra en general. Una posible respuesta: "Cuando un hombre crea le atraviesa una claridad que no le pertenece, una innominada luminosidad que, al tomar forma, se tiñe de su biografía y de su personalidad".

El silencio de los libros me impresiona sencillamente porque cuando se cierran uno siente terribles ganas de gritar, de contagiar a otro de tanta belleza. ¿Cuál es mi ilustración favorita? No sabría decirlo, todas me parecen que representan tan bien lo que generan los libros, lo que ellos hacen que ocurra; tal vez por eso me sumo a una de las frases del relato de Juan Marsé: "Bajo este cielo desleído, en medio de tanto esplendor aplazado, la lectura ofrece cobijo". Paso las páginas de ambos libros, una y otra vez, no dejo de sentirme fascinado al ver este mundo de sueños juntos.