Sueños infantiles rotos en E.U.
MILES DE NIÑOS en E.U. trabajan en duras condiciones en campos y fábricas. Tanto ciudadanos como inmigrantes indocumentados.
Manos laboriosas pero pequeñas, manos inquietas pero tiernas. Unas manos inocentes que deberían estar escribiendo en cuadernos, coloreando cuentos, recogiendo juguetes y no cosechas, como les pasa a miles de pequeños en los Estados Unidos que hacen parte de la fuerza laboral de ese país.
Aunque no lo parezca por ser una gran potencia mundial, muchos niños trabajan en duras condiciones en los campos y fábricas. Tanto inmigrantes indocumentados como ciudadanos legales.
Las normas sobre el trabajo infantil en Estados Unidos incluyen numerosos estatutos que regulan el empleo de menores, pero no lo prohiben del todo. Por ejemplo, a los 12 años un niño puede desempeñar labores agrícolas.
De acuerdo al Departamento de Trabajo de ese país, las leyes afectan de forma diferente a todos aquellos por debajo de los 18 años en diversas ocupaciones.
Y como si fuera poco, hay una idea errónea en la comunidad internacional que cree que el trabajo difícil es sólo realizado por inmigrantes indocumentados. Sin embargo, la realidad es otra. En este campo no se discrimina y miles de pequeños están involucrados en estas labores.
En diálogo con EL COLOMBIANO, Zama Coursen Neff, de la división de derechos infantiles de Human Rights Watch, indicó que "a veces los padres por razones de salud no pueden llevar el peso económico de sus familias y desconociendo los distintos planes de ayuda que el Gobierno Federal tiene para ellos, permiten que sus hijos se responsabilicen económicamente".
"No tienen muchas opciones. Trabajan en grandes campos en jornadas hasta de 12 horas. Con herramientas peligrosas y en más de 14 estados", agregó Coursen.
Inocencia interrumpida
Lisa Sánchez es una niña de ascendencia latina nacida en Texas, lleva más de 8 años desempeñando este tipo de labores. Hoy, tiene 16 y compartió su historia con este diario.
"Perdí mi niñez. Cuando tenía 12 años abandoné la escuela, sentí que era lo único que podía hacer en la vida. No fue fácil, pues cuando asistía a las aulas, me sentía avergonzada debido a que siempre estaba muy atrás de mis compañeras".
Relata Lisa que un día ella estaba recogiendo una cosecha de moras y de repente vio una avioneta en la zona. "Me quedé observándola, cuando de pronto roció la cosecha. Pensé que era agua, nadie me dijo nada".
Desafortunadamente, Lisa se equivocó y aspiró una cantidad importante de pesticida. "Desde ese día sufro problemas respiratorios".
La historia de Lisa se repite en todos los lugares de E.U. donde se emplea a los pequeños. Según Human Rights Watch, hay aproximadamente dos millones y medio de trabajadores agrícolas en Estados Unidos de los cuales cientos de miles son niños y una cifra aún no determinada en fábricas alrededor del país.
Glen Patersson, médico pediatra del Hospital Infantil de Texas, le dijo a este diario que es común encontrar niños con problemas de salud en su proceso de crecimiento por la cantidad de químicos a los que están expuestos tanto en fábricas como en los campos agrícolas.
"Asma, problemas motrices, falta de concentración, insomnio, estrés y una cantidad indeterminada de complicaciones", aseguró el galeno.
Además, el profesional de la salud agregó que también ha tratado casos de amputaciones de miembros, situación a la que aún no se acostumbra y que le roba lágrimas cada vez que un niño llega a la sala de urgencias.
"Trabajan con elementos cortopunzantes que no saben emplear y a veces sin supervisión alguna por lo que este tipo de accidentes son frecuentes. No sólo aquí en Texas sino que conozco casos similares en otros estados", apuntó.
Por su parte, la Asociación Nacional de Educación de E.U. viene presionando desde hace algunos años al Congreso para que prohiba totalmente el trabajo infantil.
Maritza Hughes, maestra del estado de Michigan, indicó que debe haber más bien una ley que obligue a los padres a brindarle educación de calidad a sus hijos y una que los castigue por "matarles su niñez".
"Eso es lo que hacen, les matan sus sueños, sus aspiraciones y los condenan por siempre para que ellos repitan este ciclo con sus hijos", expresó Hughes.
Ahora se abrió una puerta de esperanza para aquellos pequeños y para quienes aspiran a una reforma de ley. Existe un proyecto en el Congreso que busca proteger a niños menores de 14 años que trabajan en granjas. CARE, por sus siglas en inglés Children's Act for Responsible Employment (Por una Reforma de Empleo Infantil Responsable), pretende limitar las jornadas laborales de aquellos mayores de 14 años.
No obstante, funcionarios de agencias gubernamentales y del Departamento de Trabajo, prometen más inspectores en los campos y en las fábricas tomando medidas drásticas. Esto, como un primer paso para eliminar definitivamente el trabajo infantil en ese país.