Histórico

Sus cuerpos: instrumentos afinados

29 de abril de 2009

El cuerpo es "nuestro instrumento y por lo tanto tenemos que afinarlo".

Dijo Adelaida Mejía, la bailarina de tangos. Y continuó diciendo: "así como el violinista debe encerar su violín y mantenerlo afinado, nosotros, los bailarines, debemos cuidar el cuerpo".

De modo que la afinación del instrumento no se refiere a ese narcisismo vano de hacerlo bello y esbelto sólo para dar gusto a la consabida presión social, sino a protegerlo con alimentación, descanso, ejercicios y entrenamiento continuos. Para mantenerlo saludable y flexible.

Lo mismo dijo Jhony Blandón, quien protagoniza con ella Aire de Tango, el musical basado en la novela homónima de Manuel Mejía Vallejo, con el cual viajarán a Argentina en el segundo semestre de este año.

En ese viaje, dicho sea de paso, participarán en el Campeonato Mundial de Baile de Tango, que se realiza en Buenos Aires en la segunda mitad del mes de agosto. Ella se quedará estudiando técnicas de baile.

Y volviendo al tema, Jhony opinó igual en cuanto a que vive para bailar y que lo hace casi desde que tiene memoria de sí. Todos los días, ellos bailan diez horas, o más, en la academia El Candombe.

Estas cosas las dijeron una mañana de éstas, antes de comenzar sus ensayos. Se sentaron unos minutos a hablar en uno de los salones de la academia. Las paredes de espejos contaban un cuento de un mundo con ellos y como el de ellos, e invitaban a sus ojos a mirarlo cada rato. O era tal vez que ellos intuían que ese mundo era mejor que el propio.

"Fue mi abuelo, Francisco Blandón, quien seguramente me inspiró -contó él-. Lo hacía tan bien bailando tangos y además tenía tan buena pinta que las mujeres le hacían fila para bailar".

Jhony tenía ocho años cuando comenzó a bailar. Aunque no sólo tango, como su viejo inspirador, sino muchos ritmos, entre ellos los folklóricos. Bailó hasta flamenco, antes de llegar a la canción ciudadana.

"¡Yo nací bailando! -exclamó Adelaida-. Era una pulguita cuando bailaba enrollada en una falda de danzas folklóricas. -Y agregó:- Una persona inspiradora fue la profesora Josefina Santacoloma, en el colegio El Triángulo, de Rionegro".

Adelaida tenía seis años cuando comenzó a bailar. Y bailó ritmos colombianos y latinos en el Ballet Folklórico de Antioquia, antes de llegar al tango.

Como Jhony es profesor de baile, les sugiere a las mujeres hacer, más que todo, ejercicios que estimulen su elasticidad y agilidad; a los hombres, énfasis en algunos ejercicios que aumenten la firmeza, el equilibrio y la fortaleza de brazos y piernas.

Y ella, como también es profesora, sugiere comer bien y consumir alimentos energéticos entre comidas, porque esa actividad demanda un gran desgaste físico, el cual es preciso compensar.

Del susto infaltable antes de las presentaciones, coincidieron en que debe aprovecharse como energía creativa en la actuación.

"Si me dijeran un día que no puedo bailar más, me moriría". Aseguró la bailarina mientras en sus labios se dibujaba una amarga sonrisa: sin duda imaginó esa desgracia.