Tamara enmarcó sus zapatos
Un chef y una artista unieron sus dos oficios para crear una obra de arte que sorprende a los comensales del restaurante Il Castello. Un experimento de dos mundos, que estimula los sentidos.
Son dos procesos creativos que esta vez se unieron en un particular lienzo.
Por una parte, los platos, esos que se cocinan a fuego lento y que son puro deleite en la mesa. Y los suyos, los zapatos, esas creaciones que "rescatan el oficio y la tradición", dice Tamara Brazdys, diseñadora de una marca que lleva su nombre.
El resultado es una pared que se puede ver en el restaurante Il Castello, en El Poblado, como un experimento que une dos mundos.
Cuando Tamara fue a proponerles a los dueños del restaurante italiano la idea, mejor dicho, que ella quería debutar con sus zapatos en ese espacio dispuesto como una especie de galería temporal, que aloja artistas con sus propuestas, hubo un poco de resistencia.
No querían nada que fuera comercial, argumentaban. Il Castello exhibe, como una política de su empresa, la obra pictórica de un artista, sin pedirle nada a cambio.
En las paredes del restaurante permanecen por dos meses las obras y sus clientes encuentran siempre una pared renovada.
Sin embargo, la idea empezó a tomar forma en conversaciones en las que ambos, un chef y una diseñadora, encontraron puntos en común, más allá de los pansotti y las botas.
Ambos, conciben su negocio como una empresa sustentable, y su oficio como un arte, aunque no lo sea de forma estricta.
Para ello tomaron elementos como la pintura y los colores, así como marcos y técnicas como la del vaciado en yeso, para crear un muro que hay que pararse a observar en detalle para encontrar como ambas propuestas enriquecen una experiencia, la de los sentidos.
Entonces es cuando aparecen los zapatos en los cuadros, pegados, colgados, eso depende, y los espaguettis saliendo de ellos, listos, quizá, para la preparación.
Como Tamara, muchos comensales ya se enamoraron de esta propuesta, que la diseñadora aspira a replicar en otros lugares. Allí donde dos oficios se toquen y renueven la tradicional manera de ver el mundo.