Histórico

Tan popular como tomar té

BIEN SEA POR sus propiedades o beneficios, se ha impuesto tomar el té caliente o frío. En infusión, en polvo o en bebidas embotelladas, el consumo se ha disparado. Los colombianos toman un promedio de 30.8 millones de litros de té al año.

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08 de julio de 2011

Cuando el agua se colorea se empieza a sentir un calorcito en el cuerpo. La temperatura ha hecho su trabajo en las hojas de Camellia Sinensis y en pequeños sorbos, un lejano amargo, puede transformarse en una bocanada de menta fresca en la boca.

Así comienza el ritual propio de una taza de té, una de las bebidas más consumidas en Asia, que desde hace un poco más de cinco años, compite de tú a tú con el café, su contendor natural y, ahora, con las gaseosas. Aquí y en el mundo entero.

Primero conquistó a un grupo de consumidores con la infusión, luego llegó en polvo y, ahora, la oferta de marcas enriquece el universo de posibilidades con el té frío embotellado.

"La gente quiere bebidas funcionales con beneficios adicionales", dice David Correa, gerente de franquicias de Lipton. En Colombia, según un informe del diario La República , se consumen, en promedio, 30.8 millones de litros al año.

Así también lo registra Carolina Restrepo Tamayo, quien se aventuró con Tea World, una tienda en el barrio Manila , donde se vende a granel o empacada en bolsitas, alrededor de 25 variedades de estas hojitas secas molidas.

Ella ha vivido el despertar de esta bebida. Desde quienes la consumen para contrarrestar los efectos negativos de otras, hasta los que buscan efectos con ellas.

Tiene clientes que van por el clásico té negro, ese que acepta la leche, para un buen desayuno; o el verde, al que le tienen el tiempo medido, no más de dos minutos, para evitar que se vuelva amargo, y lo toman por digestivo.

Hay quienes los revuelven en mezclas con frutos rojos, para enriquecer el sabor, y lo piden en domicilio a su oficina. Su tarea es como la de una "yerbatera", dice jocosamente, pues a veces escucha las dolencias, para las que un té puede ser feliz alivio.

Sin embargo, es precavida en decir que las propiedades y beneficios de sus insumos, que importa de Europa, se conocen más por tradición y puro resultado empírico, que por evidencia científica.

Aún así, goza cuando un cliente no deja de llevar el Rooibos , una variedad surafricana, para tomarlo en la noche y dormir bien, o cuando el té rojo ayuda a quien quiera quemar grasa.

Se ha diversificado tanto el consumo, que se aceptan formas nuevas de tomarlo, pues ya se ha aprendido que a la infusión caliente se le pueden añadir unos cubos de hielo y tener un té frío, sin gas y refrescante.

Combinar también tiene sentido como propone Margoth Rodríguez, gerente de Amarula, que produce bebidas a base de Flor de Jamaica. O quien se niega a esta mezcla: 10 gramos de Flor de Jamaica, 5 gramos de té, jengibre picado menudo y unas gotas de limón, luego revolver y en minutos, contar con una bebida sana, en vez de aquellas que "estimulan el paladar pero solo aportan químicos", remata Margoth.

Y así abre el abanico al mundo de los té, las frutas en infusión y las bebidas cuyo principio sea una planta. De allí la magia cuando el agua se calienta y el aroma es tan solo el principio para sentir ese calorcito en el cuerpo.