Histórico

Interés del Emisor para recuperar la economía

20 de marzo de 2009

Cuando se quebró Lehman Brothers (septiembre de 2008), el cuarto banco de inversión de Estados Unidos, hecho que desató la incertidumbre financiera internacional y que tiene al mundo económico en crisis, el Banco de la República tenía la tasa de intervención en el 10 por ciento.

Fue el tope máximo al que llegó el Emisor para calmar la euforia de consumo. Ayer, cuando decidió bajar la tasa otros 100 puntos básicos para dejarla en 7 por ciento, el banco central del país aplicó la operación contraria: pretende darle oxígeno a la economía, estimular el crédito, bajarle el costo al dinero, generar liquidez e impulsar el consumo.

Seis meses después del estallido de la crisis más grave de las últimas décadas, la Junta Directiva del banco sabe que el camino indicado es aplicar la fórmula inversa, porque, como señala en su comunicado, la economía mundial continúa mostrando un panorama negativo.

"Durante el mes, organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial proyectaron crecimientos negativos de la economía mundial en 2009 entre 0,5 y uno por ciento. Esta caída ha llevado a que en América Latina se presente una fuerte desaceleración en el crecimiento económico y a que muchos bancos centrales reduzcan sus tasas de referencia".

Y agrega que la economía colombiana ha mostrado mayor resistencia a la crisis mundial pese a la caída de la demanda externa, que se refleja en una menor dinámica de las exportaciones y en el consecuente debilitamiento del crecimiento.

De acuerdo con la Junta del Banco, los últimos datos de la industria y el comercio señalan caídas fuertes. En estas condiciones, y teniendo en cuenta el bajo nivel de capacidad utilizada, es de esperar que la inflación en el país siga cayendo.

"Los 300 puntos básicos de disminución acumulada de la tasa de interés de intervención desde diciembre de 2008 impulsan el crecimiento económico. Estas decisiones de política se han podido hacer rápidamente teniendo en cuenta que los desarrollos recientes en Colombia y el mundo crean un balance de riesgos a la baja, tanto en la actividad económica como en la inflación".

El gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, explicó a este diario que en la medida en que no se comprometa el logro en las metas de inflación (entre 4,5 y 5,5 por ciento), el Emisor seguirá actuando. "La economía muestra señales de debilitamiento. Sin embargo creemos que el crecimiento de este año será positivo".

¿Es insuficiente?
De acuerdo con Julián Cárdenas, jefe de Investigaciones Económicas de Corredores Asociados, este recorte es insuficiente ante la evidencia de una mayor desaceleración.

Menciona que en enero, la producción industrial cayó (-10,7 por ciento) junto con las ventas al por menor (-4,5 por ciento). A ello se suma el deterioro del empleo (14,9 por ciento), que tendrá efectos sobre el consumo.

"Teniendo en cuenta que las tasas de interés tienen un rezago sobre la economía (12 meses), las cifras "claman" por medidas inmediatas. Consideramos que el Gobierno debe adoptar medidas extraordinarias enfocadas a aliviar las cargas tributarias, aumentar el gasto público (un plan serio y claro) y otorgar algún tipo de estímulo para evitar un mayor desempleo. Adicionalmente, el Gobierno, desde el Ministerio de Minas y Energía, debe ser consecuente con la desaceleración regional y mundial, bajando ya los precios de la gasolina", agrega Cárdenas.

Sergio Clavijo, director de Anif, comparte la estrategia de aplicar políticas monetarias y fiscales anticíclicas, dado que, probablemente, Colombia solo crecerá 0,5 por ciento este año. "Esto abre un mayor espacio para reducir la tasa de referencia del Banco a niveles de 6-6,5 por ciento al cierre de este año. El ritmo al cual deba hacerse, en comparación a la tasa actual, dependerá del desempeño de la inflación y de la evolución del tipo de cambio", agrega el investigador.

Por su parte, analistas de Alianza Valores dicen que todavía hay espacio para bajar más porque la economía necesita este apoyo del Emisor.