Histórico

Tauromaquia perdió a uno de sus emblemas

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23 de octubre de 2011

El vestido lila y oro que lució el diestro Antonio Chenel Antoñete -fallecido el sábado- la tarde de su última salida a hombros en Madrid, en 1985, estará junto a su féretro en la capilla ardiente de sus restos mortales que instalará hoy en el mismo escenario de sus triunfos, la plaza monumental de Las Ventas.

Antoñete, como se le conocía más, murió a los 79 años en el madrileño Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, donde ingresó aquejado de una bronconeumonía.

Había nacido el 24 de junio de 1932 en Madrid, muy cerca de la plaza de Las Ventas, donde transcurrió su infancia y juventud. Se vistió de luces por primera vez en 1946, fue uno de los toreros referentes de la segunda mitad del pasado siglo y su etapa más esplendorosa la vivió a principios de los ochenta.

Su gran despegue tuvo lugar en Madrid, de cuya afición fue ídolo indiscutible desde que en 1966 cuajó una memorable faena al ya famoso toro Atrevido, de la ganadería de Osborne, un astado que ha quedado inmortalizado como "el toro blanco de Osborne" para unos, y "el toro blanco de Antoñete" para otros.

Su tauromaquia, forjada en el más puro clasicismo, tuvo connotaciones muy directas con el estilo de Juan Belmonte (años veinte) en cuanto a la estética y al de Manolete (década de los cuarenta) en lo que se refiere a la técnica.

Antoñete sufría desde hace varios años crisis cardiorrespiratorias, la última de las cuales, el pasado invierno, le apartó definitivamente de su puesto de comentarista taurino.

En la capilla ardiente que será instalada hoy en Las Ventas estará ese traje lila y oro con el que triunfó por última vez en Madrid y que se reproduce en multitud de carteles y fotografías que ensalzan las suertes del toreo según la genial visión e interpretación que tuvo Antoñete de su particular tauromaquia, que en aquella ocasión alcanzó muy altas cotas artísticas.

Coetáneo de Antoñete en la profesión, el veterano diestro salmantino Santiago Martín El Viti, muy afectado al conocer la noticia, dijo estar "anonadado. Ya sólo nos queda rezar por él. Ha sido un buen compañero y un gran torero. Qué vida. Pero es lo que a todos nos espera".

Antoñete toreó en distintas ocasiones en Medellín.