Histórico

¿TEMER O AMAR?

Loading...
09 de agosto de 2014

Frente al miedo, reaccionamos de múltiples formas, pero existe una reacción dominante, común a todas. Como los miedos opacan, disminuyen, hasta casi desaparecer nuestra identidad y seguridad, entonces se vuelve necesario negarlos, ocultarlos. Confinamos los temores y miedos, o huimos de ellos.

Hoy, la mejor manera de ocultar los miedos, quizá sean los "seguros". ¡Nuestra vida se vuelve un deseo, una búsqueda loca de seguridad…, de seguros… Tenemos seguros para todo, no podemos vivir sin estar asegurados; asegurándonos a cada paso. Hombres y mujeres maravillosos empeñan toda su prudencia, conocimientos; sus esfuerzos y su vida, en estar asegurados. Eso determina su empeño y sentido de vida, aunque muchas veces, como con el miedo, no lo ven o si lo ven lo niegan. Asegurarse "de todo", es la mejor expresión del mundo y la vida actual. La huella constante de una necesidad que no podemos ocultar: nuestros miedos.

Con este modo –miedo- de proceder conducimos el mundo. Quizá deberíamos decir: ¡los miedos y temores conducen la vida del hombre, hoy… Culturalmente es una variable que se nos volvió constante.

Vivimos en un mundo, demasiado humano pero poco trascendente, gratuito. Un mundo volcado al pasado, experimentado…, "asegurado". Desacierto, frustración y error no pueden volver a pasar. Todo hay que "asegurarlo". Este mundo de los seguros: social, de salud, trabajo, viaje…, resulta ser aparente, no real. Hecho con hipótesis: ¡…por si sucede, o para que no suceda…… Y por ello, orientado de forma obsesiva al pasado.

Si miramos al futuro que deseamos vivir, puesto que no lo podremos "asegurar", como con el miedo: lo tenemos que negar. La vida termina manejada, conducida por el miedo y el temor. Y solo será posible vivirla hacia atrás. Pasada.

En esta dinámica, propia del mundo del mercado, determinamos aun inconscientemente, que nuestras fortalezas son los seguros. Lo que se puede asegurar: en ideas, propuestas, proyectos, realizaciones, y por supuesto: relaciones. La vida, termina siendo un perfecto montaje sobre el miedo, el temor.

La vida desde Dios no está montada sobre el temor, sino sobre el amor. No fuimos hechos para temer o ser temidos. Fuimos creados para ser amados y para el amor. La gracia, amor gratuito, será el único seguro que necesitamos: Dios, el amor de Dios. Único seguro que va adelante, al futuro y no al pasado; hacia la vida. Atrás quedarán las tumbas, del pasado.

Como Elías, somos invitados a silenciar los ruidos, temores violentos que paralizan y matan. Nuestras "Tormentas"; allí no está la presencia y palabra de Dios que pasa, en la brisa suave, el silencio. En la simplicidad; soledad sonora del silencio, estará asegurada nuestra vida, al paso de Dios.

Como Pedro, invitados a descubrir la única seguridad: Dios en Jesús y su amor por nosotros. Esto será el resultado de no negociar desde nuestras fortalezas…. "Si eres el hijo de Dios mándame ir a Ti…". Nuestros miedos levantan nuestro orgullo y pesan tanto que nos hundimos… en ellos. De forma sencilla y humilde, reconociendo nuestra fragilidad y pequeñez, resulta más seguro decir: ¡Señor, me ahogo sálvame!