Tensión por choque entre esmeralderos
El asesinato del esmeraldero Luis Eduardo Murcia Chaparro, en una finca del municipio de Arbeláez, Cundinamarca, podría significar el resurgimiento de la "guerra verde".
El cadáver del "Pequinés", como le decían, fue encontrado en un cafetal con "impactos de bala", dijo el comandante Operativo de la Policía de Cundinamarca, coronel Pedro Carpio. El crimen sucedió en la noche del jueves, cuando un grupo armado incursionó en la propiedad.
Carpio agregó que cerca de la víctima, oriunda de Boyacá, encontraron dos pistolas y una camioneta blindada.
Murcia era sobreviviente de la "guerra verde" por el control de las minas de esas piedras preciosas que en los años 70 y 80 dejó cerca de 6.000 muertos.
Después del pacto de paz firmado entre los clanes esmeralderos en 1990, Murcia fue hombre de confianza de Víctor Carranza, el "zar de las esmeraldas", quien murió de causas naturales en 2013.
Las autoridades investigan si el homicidio de Murcia está relacionado con el atentado que sufrió Pedro Nel Rincón, apodado "Pedro Orejas" (09/11/13), otro de los caciques esmeralderos. Por ese ataque con granada en Pauna (Boyacá), murieron cuatro personas, entre ellas su hijo Pedro Simón Rincón, fallecido dos meses después en un hospital.
Murcia y Rincón, quien hoy está en prisión imputado de concierto para delinquir, se han hecho acusaciones mutuas por atentados y muertes de personas ligadas a la explotación esmeraldera.
"Pequinés" era hermano de Óscar Murcia, también dedicado al comercio de estas piedras, detenido por el homicidio de Víctor Ramírez García, abogado de Rincón.
El obispo de Engativá, monseñor Héctor Gutiérrez, declaró que "a pesar de lo grave del hecho, la guerra no se vuelve a desatar porque una cosa es el proceso de paz (entre esmeralderos) y otra las dificultades que se presentan entre las familias".