Terrarios, minijardines que asombran
PARA QUIENES AMAN las plantas pero no tienen ni el tiempo ni el espacio para dedicarse a ellas, los terrarios, por su tamaño y fácil cuidado, son ideales para dar ese toque verde en casa.
Es un recipiente transparente, de vidrio o de cristal. Puede ser cerrado, abierto o semiabierto. Adentro, un conjunto de plantas recrean un minijardín, una pequeña obra de arte.
Para Clara Robledo, quien junto a Natalia Ochoa crearon Attis (sylvestricus humanus), una marca que trabaja en el diseño de pequeños jardines domésticos, el encanto de los terrarios es poder "visualizar la vida de las plantas y su proceso de equilibrio y armonía".
Su tamaño permite tenerlos en cualquier lugar de la casa y, en general, comenta Clara, su mantenimiento es sencillo y requiere de poco tiempo.
Paula Fernanda Cadena, propietaria de Día de Campo, una marca bogotana dedicada al diseño de terrarios, explica que las plantas más comunes para sembrar son las suculentas: "Son matas que crecen poco, son resistentes y no necesitan riego abundante ni frecuente". Esto se debe a que retienen el agua en sus raíces, tallos y hojas. Las suculentas pueden convivir con los cactus, por ser de la misma familia.
Por su parte, otro tipo de plantas con las que Attis trabaja sus terrarios son las carnívoras (insectívoras), las cuales complementan su alimentación con insectos. Plantas aéreas, es decir, de raíces expuestas y aromáticas, también son usadas en su propuesta de pequeños jardines.
Orgánicos y divertidos
Además de su belleza natural, lo que convierte a los terrarios en verdaderas piezas decorativas es la propuesta de diseño de quienes los fabrican.
En el caso de Attis, Natalia y Clara unieron su estética de diseñadora gráfica y de publicista, respectivamente, para crear recipientes de vidrio reciclado con diseños puros y fluidos en el que solo las plantas son protagonistas.
"El vidrio soplado artesanalmente permite lograr formas orgánicas que no se consiguen con el vidrio industrial", explica Clara y agrega, que además de lograr piezas únicas, está el valor de "rescatar una práctica artesanal cada vez más escasa y perdida".
Asimismo, tienden a usar contenedores vintage: copas, confiteros, tubos de laboratorio, latas de té y de galletas, recipientes que sacan del contexto para el cual fueron creados y los convierten en hogar para las plantas.
Por su parte, contar una historia es lo que Paula Fernanda busca con sus terrarios de Día de Campo. De ahí que, desde sus primeras creaciones, empezó a incorporar 'animalitos' de bosque y de granja, también pájaros y dinosaurios. Luego añadió mensajes y 'personitas'.
"Trato de que sean muy personalizados, que cuenten una situación, una escena, una historia", detalla Paula Fernanda. Al final, dice, lo que más disfruta es la reacción de quien recibe el terrario al encontrarse con un regalo único. Porque, además de minijardines, en ellos también habita el asombro.