Histórico

"Terremoto" de una bondad extrema

HÉCTOR RESTREPO ES un antioqueño practicante del BMX extremo. Es reconocido en Estados Unidos como que fue The King of New York. Hoy quiere hacer extensiva su experiencia a la comunidad joven paisa, brindando ayuda y una rampa de competencias.

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02 de noviembre de 2011

En 1999 abandonó el país con la firme intención de hacerse a una carrera en Estados Unidos. Su sueño americano era ser alguien en el BMX extremo internacional. Y lo logró, porque cuatro años después ya había alcanzado el título de King Of New York (Rey de Nueva York).

Héctor Restrepo, un verdadero "Terremoto", como es conocido en el mundo de estos deportes, es ese antioqueño que triunfó en el país del norte, y hoy, quiere brindarles la oportunidad de salir adelante a los jóvenes que practican esta disciplina en Medellín.

Por estos días se encuentra en Medellín con la idea de crear más espacios que seduzcan a los jóvenes a abandonar la violencia, las drogas y se dediquen a la goma de la bicicleta.

Y ya tomó el primer paso hacia ese objetivo. Héctor está construyendo unas rampas de BMX reglamentarias para transportarlas a varias partes de la ciudad, mostrar su espectáculo y facilitarlas a los jóvenes para que las usen.

"Acá saltan en cualquier cosa y lo hacen bien, pero no cuentan con este tipo de rampas profesionales", explica. "Cuando yo era joven no tuve la posibilidad que hoy les puedo brindar. Quiero masificarlo en Colombia y que los jóvenes se distraigan en actividades positivas. Me siento bien sirviendo a las personas. Vivo en E.U. y sé que acá son muy costosos los repuestos para este tipo de bicicletas. Entonces con unos amigos, guardamos las partes de bicicletas consideradas viejas allá y las traemos para colaborarles a los muchachos".

Hoy a sus 34 años de edad, es consciente de que competir se hace más difícil, pero está convencido de que en el país hay jóvenes con excelentes capacidades y que abandonan esta actividad por la falta de apoyo. "Me fui en 1999 a Estados Unidos, muchos de mis amigos murieron en la absurda violencia de la ciudad. Hay personas que me dicen que para qué vengo, si no tengo nada que hacer. Pero qué tal que yo hubiera tenido alguien que me tendiera la mano. Eso es lo quiero hacer hoy".

Tiene pendientes algunas presentaciones para soldados discapacitados y está dispuesto a trabajar con empresas que apoyen su espectáculo y su labor. Hoy su sueño apenas comienza y lo quiere culminar con una gran escuela para los gomosos "bikers", que produzca cientos de talentos.