Todo a la vez
El país parece estar viviendo uno de esos momentos en los que todos los males se juntan.
Por un lado, la tierra se cae a pedazos por el invierno; las vías se colapsan por los derrumbes y la falta de una apropiada infraestructura; y la inseguridad aumenta como un brote o una epidemia nacional.
Por el otro, se empiezan a visualizar fisuras dentro de la Unidad Nacional. Algunos ministros del gobierno de Santos, como los de Defensa y Transporte, brillan por su ausencia en temas en los que deberían ser líderes.
Y la cúpula de las Fuerzas Militares se encuentra empantanada, ya que un sector del Ejército no se siente representado por su mando, reabriendo las tensiones con la salida intempestiva del general Gustavo Matamoros.
Un panorama complicado para el Presidente Juan Manuel Santos.
Pero vamos por partes.
La Niña no es un fenómeno climatológico que únicamente golpea a Colombia. Ahora bien, sí parece ser el que más está siendo afectado.
Otros países de la Región Andina no han sufrido los efectos devastadores que estamos teniendo en el territorio nacional, principalmente porque han preparado su infraestructura para soportar un invierno como el que atravesamos, y hay una mejor planeación en el tema del desarrollo urbano ambiental.
Colombia cuenta con un atraso en ese tema de unos diez años, lo cual ha hecho que no contemos con vías y construcciones preparadas para este tipo de situaciones.
Ese es un gran pecado de la administración pasada, pero también del mandatario actual que no ha hecho mucho para solucionar este lunar, que viene de varios antecesores.
Eso nos deja en una crónica de una tragedia anunciada.
El Gobierno ha demostrado una incapacidad no sólo para atender de manera eficiente las catástrofes naturales, sino también para prevenirlas.
Precisamente, por esto es que preocupa la ligereza con la que el gobierno de Santos ha pensado la institucionalidad ambiental.
No podemos seguir improvisando y, menos, improvisando equivocadamente.
Por eso es importante la definición de los alcances del Ministerio del Medio Ambiente que, entre otras cosas, deberá tener los poderes para manejar políticas transversales con otras entidades y evitar que en el esfuerzo por el crecimiento económico sigamos generando inseguridades y zonas de alto riesgo para la sociedad.
Es una oficina que tiene que trabajar de la mano con el Ministerio de Transporte para evitar que se siga bloqueando la movilidad del país, y a la sociedad colombiana por causa de los deslizamientos y las malas planeaciones.
La estrategia triple del gobierno de Santos con la atención humanitaria, la rehabilitación y la reconstrucción puede significar un plan para convertir la peor tragedia climática del país en el punto de partida de una transformación regional.
Pero ésta tiene que ser real y concreta, pues de lo contrario, los colombianos vamos a naufragar en cada invierno.
Para esto, el Presidente Santos tiene que invertir la gobernabilidad que le sigue quedando y dar un vuelco para que los ministros o funcionarios que no han respondido se cambien, y las políticas que no han arrancado de su gobierno o de sus antecesores, no se aplacen más.
El país no puede seguir esperando, y el Presidente Santos tiene que empezar a mostrar resultados en este tema, y en muchos otros.