Todos los juguetes
Hay gente que tiene toda la plata, se compra todos los juguetes y los usa mal. Es el caso de series que gozando de un excelente guión, intenciones actorales que se desarrollan gracias a las exigencias dramáticas de la historia y la dirección y al parecer buenos recursos, entregan al televidente un producto medio “chueco”.
Tener ropa de marca en el armario no significa que vayas a salir al mundo bien vestido. Tener todos los objetos electrónicos no garantiza que adquieras saberes. Información, mucha, sí. Puedes tener la nevera llena, espera a ver si lo que logras en la alquimia de los ingredientes alcanza un exquisito plato. Tener cámara que graba imágenes es muy diferente a que logres hacer una excelente foto.
No importa. Salimos vestidos y maquillados, con el móvil en la mano, el estómago lleno y con la cámara al pecho.
¿Mal?, ¿bien?, ¿regular? Eso no es lo que importa, lo importante es mostrar una foto en la que sales cenando. Igual pasa en la televisión y parece que a nadie le importa cómo nos muestran lo que se les da la gana.
Cuerpo élite, en general bien pero ¿Y los diálogos chuecos?. Bombas y llamaradas pixeladas bajadas de una aplicación X de cualquier smartphone. En Bazurto, un chico mal caracterizado que sabe mucho de computadores que con solo decir, la pantalla del ordenador muestra la imagen y después marca las teclas. Cámaras escondidas que graban para la izquierda, los actores en la izquierda pero el que los vigila los ve...
Que desilusión ver televisión para preocuparse, enfadarse y explotar de vergüenza ajena.
Sin estar del todo muy de acuerdo con traer series de otro mundo, hay que agradecer que una productora prefirió importar una serie impecable y presentarla en horario de privilegio.