Histórico

Tolerancia para la pasión del balón

Loading...
16 de junio de 2010

El 23 de julio de 1966 en el estadio de Wembley se enfrentaron Inglaterra y Argentina por un cupo a la semifinal. El planteamiento del técnico argentino Juan Carlos Lorenzo fue claro: jugar al 0-0 total. Y ello incluía y requería hacer tiempo en cada jugada, algo que se podía hacer con bastante complacencia del reglamento y más de los árbitros hasta que la Fifa tomó medidas que después de Italia 1990 disminuyeron la terrible práctica de no pocos entrenadores.

Iban 35 minutos del primer tiempo y el juez alemán Kreintlein no aguantó más el anti fútbol de Ubaldo Rattin que al ser el capitán tenía un trato más cuidadoso, es decir que podía excederse en contra de las reglas.

El árbitro lo expulsó, como se hacía antes de las tarjetas: indicando con el brazo hacia afuera de la cancha. El carácter de Rattin era propicio para hacerse el que no entendía y perder tiempo. Se fueron diez minutos mientras el jugador argentino aceptó salir del campo.

De todo ese asunto quedó la creación de las tarjetas amarilla y roja, sucedida en 1968 y estrenada en el Mundial de 1970. Y desde entonces se pasó de pocas expulsiones a muchas y de intrascendentes a exageradas. Y a expulsiones de dos amarillas no pocas veces injustas.