Histórico

Tres autores y un solo príncipe de las letras

John Banville, que tiene de álter ego a Benjamin Black, es el nuevo Príncipe de Asturias de las Letras.

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04 de junio de 2014

El Príncipe de Asturias de las Letras no llegó esta vez con un solo nombre. John Banville, el escritor irlandés que eligieron los jurados como ganador de la edición 34, es también Benjamin Black.

La explicación es que se lo dan a Banville "por su inteligente, honda y original creación novelesca, y a su otro yo, Benjamin Black, autor de turbadoras y críticas novelas policiacas".

El autor se puso, incluso, otro reto más de personalidad, pero desde su álter ego Black: personificó al escritor estadounidense Raymond Chandler, para resucitar a su famoso detective Philip Marlowe.

Tres escritores, por tanto, en un solo cuerpo que tiene pelo blanco, con unos cuantos cadejos negros, o grises. John Banville hace relatos con universos privados en obras como Eclipse, El mar y Antigua luz (la más reciente que escribió como Banville, en 2012). Benjamin Black se dedica a la novela negra en obras como El secreto de Christine (con la que empezó a hacerse de verdad conocido) y En busca de Abril. Marlowe resucitó en La rubia de los ojos negros, que se presentó este año.

Banville ha sido capaz de mantenerse, incluso cuando algunos creyeron que Black lo iba a matar, porque salían más novelas de él que del otro. Incluso el irlandés alcanzó a decir en 2008, en una entrevista con Efe, que "la verdad es que Black va a acabar con Banville". No ha sido así.

Tienen estilos distintos, métodos de trabajo diferentes.

"A Benjamin Black le gusta contar una historia y no le preocupa en exceso su estilo, algo que a John Banville, en cambio, sí le preocupa muchísimo", explicó una vez el autor.

Por eso Banville se demora más en escribir una novela. Claro que en La rubia de los ojos negros a Black le interesó más el estilo. Tenía la intención de recrear perfectamente a Chandler.

"Siempre estoy escribiendo una novela de Banville, pero me sobra energía literaria que derivo hacia Benjamin Black y, ahora, hacia Chandler. Me divierte y estoy en un momento en el que me puedo permitir asumir riesgos, hacer estupideces", expresó en una entrevista al principio de este año en El País de España.

Al autor lo describen como silencioso, pausado, elegante, irónico. Aunque si ponen a hablar a Black, si bien sigue siendo el educado y caballero inglés, la cercanía aumenta.

Además de escritor es periodista y crítico literario, y hay una cosa que le caracteriza, le interesa contar historias, pero le parece crucial que la escritura sea bella. También en El País, pero el año pasado, dijo que el único deber de un autor es escribir buenas novelas.

En el acta del jurado lo describen más. "La prosa de John Banville se abre a deslumbrantes espacios líricos a través de referencias culturales donde se revitalizan los mitos clásicos y la belleza va de la mano de la ironía. Al mismo tiempo muestra un análisis intenso de complejos seres humanos que nos atrapan en su descenso a la oscuridad de la vileza o en su fraternidad existencial. Cada creación suya atrae y deleita por la maestría en el desarrollo de la trama y en el dominio de los registros y matices expresivos, y por su reflexión sobre los secretos del corazón humano".

Ese es, entonces, el nuevo Príncipe de Asturias de las Letras, que se impuso al japonés Haruiki Murakami y al inglés Ian McEwan. Banville, que se mostró emocionado con la noticia, también alcanzó a preguntar que si entonces el premio no se lo dará el Príncipe sino el Rey, porque para cuando se entregue el galardón, como el rey Juan Carlos abdicó, Felipe de Borbón y su esposa Leticia, ya serán reyes.