Un barrio que es un parque
Hay que sentarse en una de las bancas del Parque de La Floresta para encontrar la paz. Se recomienda las diez de la mañana, cuando las palomas se bañan en la fuente, el cielo se abre azul encima de la gente y una brisa suave acaricia el rostro. Basta cerrar los ojos y respirar profundamente.
De pronto se verá interrumpido por el sonido de un motor, pero no serán muchos. El arrullo continuará con la conversación de uno que otro habitante de este barrio y después de unos minutos, el masaje terminará con unos pálidos rayos de sol que alcanza el mediodía.
Así es estar en este lugar. Así es este barrio del occidente de Medellín, el límite de la comuna 12 con la 13. El sector de las dos estaciones, del festival del bolero, del desfile de silleteritos, todo en el mismo parque.
El canal
Pero hay que despertar. Detrás de la iglesia, que se encuentra en plenos trabajos de renovación, hay una casa que en el techo no le cabe una sola antena parabólica más. Es la sede del canal comunitario.
En un cuarto, repleto de reproductores de DVD y receptores de señal, está Juan Camilo Estrada, el encargado de la producción de Floresta TV.
Posada cuenta que el canal lleva un poco más de veinte años y que tiene un lugar en la parrilla de programación en el que se pasan varios programas institucionales del barrio, como "Cápsulas de Vida".
"También hacemos las transmisiones en vivo del viernes del bolero, el desfile de silleteritos y de los partidos de fútbol en la cancha de la Floresta. Es un canal de la gente y para la gente de La Floresta", dijo.
Además en los protagonistas de las emisiones están la doctora, el constructor, el periodista que viven y conocen el barrio desde hace muchos años y colaboran con el canal.
"Lo bueno es que es un servicio comunitario y por eso es un poco más barato, además porque tenemos el servicio de cable para la gente de La Floresta. Por eso hay tantas parabólicas en el techo", concluyó.
Al mediodía, el parque pierde un poco el encanto porque no hay mucha sombra. Pero solo será por unas horas, porque ya llegará el atardecer, el sol calmándose entre montañas, mientras las decenas de palomas del parque La Floresta regresan a sus palomares, a dormir la siesta.