Histórico

Un circo renegado en la esquina

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25 de septiembre de 2010

En el universo de la gente de la calle no todo es miseria, en esta película se les ve con una cierta dignidad, con un halo de trágica poesía y nos devuelven una mirada desafiante. Aunque está protagonizada por recicladotes, bazuqueros, prostitutas y todo tipo de trabajadores callejeros, no hay ni un atisbo de pornomiseria, es decir, de explotación de la marginalidad y su tratamiento sensacionalista, que es un fantasma que ha estado siempre presente en el cine, el periodismo y la televisión del país.

 

La marginalidad presente en esta historia no solamente es consecuencia de unas condiciones sociales, sino que también es una suerte de elección, una decisión tomada por muchos de los personajes para vivir al extremo, esto es, optando por la droga, con todos sus infiernos y euforias, y concibiendo la vida en la calle como una forma de libertad, así como lo es el desprendimiento de todo tipo de lazos como la familia, el pasado, los bienes materiales y hasta la lealtad a los amigos.

 

Es por eso que todos ellos son personajes antisistema, en especial su protagonista, Raúl, quien si bien fue empujado a la calle por la violencia en su tierra, termina por asumir con firmeza su marginación de la sociedad. De ahí su actitud altanera, inconsecuente -casi nihilista- y agresiva con el mundo, incluso -o sobre todo- con quienes le tienden la mano. Se le ve, entonces, como un personaje construido a partir de una compleja contradicción: en ocasiones definido por su mezquino individualismo y otras veces cálido y fraternal, además de temerario y fatalista al asumir la vocería de sus congéneres y plantarse frente el establecimiento.

 

La cinta pretende recrear los aspectos esenciales de lo que es la vida en la calle, todo articulado a partir de Raúl y de un espacio concreto, una esquina donde una pequeña comunidad se moviliza cada que se enciende la luz roja del semáforo. Este retrato se mueve entre la apología al estilo de vida y al carácter marginal de estas personas, y la visión cruda de una existencia llevada al límite y llena de carencias y frecuentes tragedias. Pero la película nunca juzga, ni para bien ni para mal, todo lo contrario, trata de ser comprensiva de dicho universo, sin tampoco querer caer en el ensayo sociológico.

 

De manera que en la concepción ese universo y el tratamiento que hace de él, esta cinta resulta lúcida y original, reveladora si se quiere. Sin embargo, algunos de sus procedimientos cinematográficos no son tan convincentes, lo cual le resta fuerza a su propuesta. Las irregulares actuaciones es el principal problema, un riego que se corre cada que se trabaja con actores naturales. Así mismo, los diálogos por momentos se antojan  forzados a dar discursos y a crear poesía.

 

Y aunque narrativa y visualmente también pareciera haber esa irregularidad, ésta es producto de un honesto y audaz deseo de lograr una expresividad propia y vital, con la cual pueda dar cuenta de su universo y sus personajes extremos. Y efectivamente, consigue ser un relato con una propuesta cinematográfica poderosa, llena de inventiva, estimulante y nunca obvia ni tediosa.