Histórico

Un espacio muy interior

Definida por su arquitecto como extraña, esta casa de 471 metros cuadrados en el oriente antioqueño propone espacios para vivir sensaciones.

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30 de septiembre de 2011

El área de los lotes y la vista hacen parte de los atractivos de Llanogrande, una región del Oriente antioqueño en la que se ofrecen en la actualidad numerosos proyectos de vivienda. Otra de sus ventajas es que la mayoría de sus tierras son planas, lo que también es un reto para los arquitectos, pues deben poner a prueba su creatividad. Es el caso de esta obra diseñada por el arquitecto Juan Pablo Cardona, quien se enfrentó a un espacio plano y rectangular.

El arquitecto partió de dos premisas: las características del lote, sin una gran vista, y la intención de construir una casa de recreo, que en un futuro podría convertirse en vivienda permanente, en la que austeridad y elegancia no estuvieran en oposición a lo lúdico. Así, Cardona creó un espacio abierto rematado por dos volúmenes que se configuran como las áreas privadas.

El ingreso, un poco dramático pues es una grieta en la estructura, pasa a un espacio en el que sala y comedor se ven como uno solo, y que se muestra impactante gracias a la altura de casi nueve metros que deja ver un escenario bastante iluminado.

Llama la atención la chimenea puesta estratégicamente en el centro del ambiente para brindar calor a la casa. Sirve como punto focal y atrae la atención de cualquier visitante. El escape funciona perfectamente como elemento divisor y, aunque no hay ningún material que lo refuerce, el efecto es evidente.

El tamaño de la zona social muestra la importancia que tiene para quienes habitan la casa. Aunque, a la hora de pensar en la cocina prefirieron dejar la opción de incorporarla al espacio o separarla, según las necesidades, a través de una puerta corrediza.

Otro de los elementos que deja ver la importancia que le dieron a las zonas >> comunes son las dos terrazas que se acomodan a lado y lado de la casa. Cada una de ellas cumple una función especial: mientras la del costado derecho está dedicada a una pequeña sala de estar, la de la izquierda es algo más lúdica, pues allí se ubicó una parrilla y un pequeño jacuzzi.

El gran salón está rematado por la cocina y la habitación principal en el primer piso y por la habitación de los hijos de la pareja en el segundo nivel. Era requerimiento que las habitaciones quedaran separadas para generar privacidad y comodidad.

Los materiales
El juego de materiales en esta casa es importante. A pesar de la gran altura, estos hacen que el espacio se sienta cálido, confortable y agradable a la vista. La elección para lograr estas sensaciones estuvo a cargo del arquitecto, quien sugirió utilizar piso cerámico, concreto a la vista, ladrillo macizo, hierro y pino. "Mi propuesta fue usarlos poco y cada uno en lugares específicos". Por ejemplo, el hierro solo se ve en la chimenea y en las escaleras que conducen al segundo piso. El ladrillo está presente en algunas paredes y el concreto a la vista está en las zonas privadas. De ese modo, se logra establecer una división del uso de los ambientes a través de los materiales.

Llama la atención la textura creada con los ladrillos en las paredes interiores. En un principio, se había pensado en ubicarlos de la forma tradicional, sin embargo, el arquitecto propuso crear un patrón rítmico que luego se trasladó a otros espacios, como las puertas de las habitaciones. Se crea así, un efecto bastante interesante que añade calidez al salón.

En cuanto a la iluminación natural, se destacan dos ventanales ubicados en la sala, que complementan muy bien la iluminación artificial de la chimenea y a través de lámparas colgantes que añaden otro toque dramático al espacio, pues la cadena es una línea vertical que lleva la vista al techo.

El techo
Este es otro de los elementos importantes dentro del proyecto. Por las dimensiones de la casa, el arquitecto pudo darse el lujo de poner las vigas de forma perpendicular, por lo que se crea un interesante efecto que se refuerza con la madera utilizada.

Para crear un juego y romper la monotonía, Cardona propuso un techo a dos aguas con una serie de cortes que hacen la construcción mucho más interesante desde afuera y, obviamente, desde adentro, pues cabe recordar que, dada la reducida vista y que el lote está delimitado con una cerca vegetal, lo más importante era llamar la atención sobre el interior de la casa.

Para el arquitecto Juan Pablo Cardona, se trata de una casa extraña, que "no es fácil de digerir". Sin embargo, tras pasar pocos minutos en ella, la atmósfera cálida que crea la combinación de materiales y los interesantes cortes del techo hacen de este espacio un lugar para disfrutar estar en su interior [P]