Histórico

Un programa que promete

21 de julio de 2011

El 18 de julio, en el Centro de Fe y Culturas expuso el doctor Aníbal Gaviria su programa de gobierno para la alcaldía de Medellín.

Por compromisos ineludibles, se enfrentó a una limitación de tiempo ¡media hora!, gran desafío en un país en el cual los políticos cuando toman la palabra, parecen con cuerda y no la sueltan.

Superó este escollo con una gran capacidad de síntesis, claridad en esa síntesis, lenguaje sencillo y evidente conocimiento de la ciudad y sus barrios.

No ofreció construir 400 mil escuelas, 200 mil viviendas, derrotar la violencia y llenar el valle de flores y frutales en plena producción. Se limitó a tres puntos que considera fundamentales: la vida, la equidad y la sostenibilidad.

1° Un respeto a la vida absoluto, en todas sus variantes, no solo dejar que el otro viva, sino respaldar su derecho a una vida humana y digna. Según las estadísticas en 25 años en Colombia -que se sepa? ha habido 90 mil asesinatos- ¡3.600 por año!-, atroz problema que ya está incrustado en nuestra cultura.

2° La equidad, fue el tema sobre el cual más se alargó porque le parece -y tiene razón- que equidad significa igualdad en posibilidades de salud, alimentación, educación, vivienda, etc.

En el área metropolitana el 35% de la población, ubicada en los alrededores de Medellín, vive en extrema pobreza.

De que haya equidad dependen las posibilidades de estudiar, trabajar, ascender una vida en sosiego y con dignidad a nivel individual, y en lo comunitario el progreso de la ciudad. Aquí el doctor Gaviria fue claro y enfático en manifestar la imposibilidad de solucionar este problema sin la colaboración de toda la población, sobre todo de las clases y empresas privilegiadas.

Recordé los inicios de la fundación La Visitación, cuando el padre Emilio Betancur decía que no les pedía a las personas pudientes aportes en dinero sino en tiempo, para que lo acompañaran a visitar los barrios en emergencia; estaba seguro de que si veían de cerca y palpaban cómo se vive en esos barrios, sin lugar a dudas harían generosos aportes; como efectivamente sucedió.

La sostenibilidad no la logra un funcionario, por bueno que sea, si la sociedad no se limita a opinar -y ¡por supuesto criticar!- sino a poner: aportar trabajo, dinero, ayuda, respaldo, aun cuando cueste, con la certeza de que la mejoría en el medio ambiente mejorará su propia vida.

3° La sostenibilidad, o sea la búsqueda de que las iniciativas que tienden a garantizar la vida y la equidad, no sean estupendos programas de gran despliegue inicial, de propaganda al funcionario de turno, sino proyectos tan minuciosa y técnicamente programados, realizados con tan absoluta transparencia, que puedan garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

No puede uno menos de pensar en el ejemplo del Metro que, mucho antes de iniciarse, con la insistencia en sus mensajes, logró crear la estupenda y ya bien afianzada 'cultura metro'; o como una propaganda televisada que, a diario, durante varios años, mostró unos padres amorosos que invitaban a sus hijos a descansar 'y los dientes ce-pi-llar-', campaña que puso de manera sostenible, a todos los colombianos incluyendo personas de muy escasos recursos, a lavarse los dientes y estar dispuestos a invertir en la dentadura propia y de sus hijos.

Cualidad de esta exposición que no debe pasarse por alto, fue la ausencia absoluta de críticas a gobernantes anteriores, o funcionarios que se equivocaron: no hubo espejo retrovisor, ni alusiones hirientes, o sugerencias de mal gusto: solo mirando para adelante y con entusiasmo.

Sin duda es un programa que promete.