Un retrato de Satanás
Cuando era estudiante de Oxford, en los cincuenta, tenía un busto de Lenin en su estudio y se consideraba a sí mismo un rebelde. Cuando ya era dueño de más de un centenar de periódicos en Australia y quería apoderarse de una concesión minera, retó a un político vinculado al caso a "escoger entre recibir todos los días titulares de apoyo o un balde de mierda".
En Inglaterra, cuando empezó a edificar su imperio de papel, apoyó en la sombra a conservadores y laboristas a cambio de privilegios fiscales y flexibilidad en la aplicación de las leyes antimonopolio. Mientras tanto, se apoderó de cuatro de los más emblemáticos periódicos ingleses y a través de sus páginas atacó ferozmente a sus enemigos fabricando escándalos. Hoy es el dueño del más grande imperio de noticias del mundo, formado por periódicos como The Wall Street Journal, The New York Post, The Sun, The Times y The Sunday Times; el grupo Dow Jones; editoriales como Harper Collins; cadenas de televisión como Fox News, BSkyB, Direct TV y Star TV, y la productora de cine 20th Century Fox.
Su vida privada ha sido tan complicada como las historias de sus tabloides: tres matrimonios, el último con una ejecutiva de televisión de origen chino, país donde ha cortejado a los líderes del Partido Comunista y ha hecho negocios con sus hijos para tratar de convertir a Star TV en el mayor proveedor de televisión por cable. Desde 2007, aliada con China Mobile, su empresa transmite contenidos multimedia a 480 millones de usuarios de teléfonos celulares en ese país.
Cuando nombran a Rupert Murdoch, algunos dicen que es un propietario de diarios de la vieja escuela, un genio de los negocios, un defensor de la libertad de prensa. Otros dicen que es un empresario sin escrúpulos, un "jugador sucio" que viola todas las reglas y reemplazó el periodismo de alta calidad por uno amarillista y vulgar que solo busca obtener ganancias a cualquier precio, destruyendo vidas, tumbando gobiernos, sobornando policías y dirigentes políticos.
En 2007, un periodista de la BBC lo comparó con figuras de la historia de los periódicos, como William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer. En 2011, otro periodista tituló así un perfil sobre su vida: "Un retrato de Satanás". En él relató la historia que ha llevado a Murdoch a ser dueño de tabloides sensacionalistas y periódicos; casas editoriales; cadenas de televisión; equipos de béisbol; reality shows; empresas de cine y hasta series de televisión tan populares como los Simpson's.
¿Quién es este hombre de 80 años, dueño de News Corporation, el más grande imperio de hoy en el negocio de las noticias y el entretenimiento? Leí de principio a fin varios retratos suyos publicados por la prensa británica. Su vida es apasionante. Nació en la ciudad australiana de Adelaida, en el seno de una familia cuyo padre era propietario de un grupo de diarios. Cuando era estudiante de Oxford compró un pequeño diario en Birmingham. La muerte de su padre lo obligó a regresar a Australia. Pocos años más tarde controlaba un centenar de periódicos. A fines de los setenta viajó a Inglaterra con la intención de convertirse en un magnate de la prensa de talla mundial. En medio de cortejos y traiciones a sus antiguos dueños, compró el semanario News of the World. Luego se apoderó del diario The Sun. En 1973, después de enfrentarse al establecimiento en Londres, decidió viajar a Estados Unidos. Antes despidió de sus diarios a más de cinco mil periodistas. En Nueva York, dijo en una entrevista que su mayor deseo era convertirse en un lord de la prensa de la sangre. Compró The New York Post. Se hizo ciudadano estadounidense y adquirió la cadena de televisión Fox. Apoyó los gobiernos de Ronald Reagan y George Bush. En 1981 regresó a Londres y se vengó de sus enemigos de la aristocracia apoderándose de las joyas de la corona: The Times y The Sunday Times. Desde entonces, movió desde las sombras las fichas del tablero político inglés, según sus conveniencias, a base de intimidaciones, escándalos y chantajes. En 2007 hizo su último gran movimiento: se apoderó de Dow Jones, el emporio financiero dueño de The Wall Street Journal.
Hoy, Murdoch está en la picota por los métodos sucios practicados durante años por sus tabloides. El balde de excrementos cayó esta vez sobre su cabeza. "Lo lamentamos", dijo en una carta publicada el sábado en los principales diarios ingleses. "El trabajo de News of the World era pedir cuentas a otros; pero fracasó cuando le llegó el turno a él".